La retención urinaria es el vaciamiento incompleto de la vejiga o el cese de la micción.
La retención urinaria puede ser:
Aguda
Crónica
Las causas son las alteraciones de la contractilidad vesical, la obstrucción del tracto de salida de orina, la falta de sinergía entre detrusor y esfínter (falta de coordinación entre la contracción de la vejiga y la relajación del esfínter) o una combinación de ellas. (Véase también Generalidades sobre el proceso de la micción).
La retención es más frecuente en los hombres, en quienes las anomalías de la próstata o las estenosis de la uretra pueden causar obstrucción del tracto de salida. En ambos sexos, la retención puede deberse a medicamentos (en especial aquellos con efectos anticolinérgicos, incluyendo muchos de venta libre), a una impactación fecal grave (que aumenta la presión sobre el trígono vesical) o a una vejiga neurogénica en pacientes con diabetes, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson o cirugía pélvica previa que provoque denervación de la vejiga.
La retención urinaria puede ser asintomática o causar polaquiuria, sensación de vaciado incompleto e incontinencia de urgencia o por rebosamiento. Puede ocasionar distensión y dolor abdominal. Cuando la retención se desarrolla lentamente, puede no haber dolor. La retención prolongada predispone a las infecciones urinarias y puede aumentar la presión vesical, causando una uropatía obstructiva.
Diagnóstico de la retención urinaria
Medición del volumen residual posmiccional
El diagnóstico es obvio en los pacientes que no pueden orinar. En los pacientes que pueden orinar, el vaciado vesical incompleto se diagnostica mediante un cateterismo posmiccional o una ecografía que muestre un volumen de orina residual elevado. Un volumen < 50 mL es normal; uno < 100 mL suele ser aceptable en pacientes de más de 65 años pero es anormal en los más jóvenes. Otros estudios (p. ej., análisis de orina, análisis de sangre, ecografía, pruebas urodinámicas, cistoscopia, cistografía) se realizan según los hallazgos clínicos.
Tratamiento de la retención urinaria
Sondeo uretral y tratamiento de la causa
A veces, neuromodulación sacra en la retención urinaria no obstructiva
El alivio de la retención urinaria aguda requiere el cateterismo uretral. El tratamiento posterior depende de la causa. En varones con hiperplasia prostática benigna, los medicamentos (por lo general, bloqueantes alfa-adrenérgicos o inhibidores de la 5alfa-reductasa) o la cirugía pueden ayudar a disminuir la resistencia a la salida de la orina.
Ningún tratamiento es sistemáticamente eficaz para la alteración de la contractilidad vesical; sin embargo, reducir la resistencia del tracto de salida con bloqueantes alfa-adrenérgicos puede mejorar el vaciado vesical. La neuromodulación sacra es una terapia mínimamente invasiva basada en la estimulación eléctrica de las raíces nerviosas S3 y S4 que puede restaurar la micción voluntaria en pacientes con retención urinaria no obstructiva (1). Aunque se desconoce el mecanismo exacto, la neuromodulación sacra parece actuar bloqueando las señales aferentes uretrales inapropiadas que pueden suprimir las contracciones normales de la vejiga.
A menudo se requiere un autosondeo intermitente o un sondeo permanente. Una sonda suprapúbica permanente o la derivación urinaria son el último recurso.
Referencia del tratamiento
1. Tilborghs S, De Wachter S. Sacral neuromodulation for the treatment of overactive bladder: systematic review and future prospects. Expert Rev Med Devices. 2022;19(2):161-187. doi:10.1080/17434440.2022.2032655
Conceptos clave
Los mecanismos incluyen la contractilidad deteriorada de la vejiga, la obstrucción de la salida vesical y la falta de sinergía entre detrusor y esfínter.
La retención incompleta se diagnostica por un volumen residual posmiccional > 50 mL (> 100 mL en pacientes > 65 años).
Prescribir el sondeo uretral y tratar la causa de la retención.



