Generalidades sobre la diabetes mellitus

PorErika F. Brutsaert, MD, New York Medical College
Reviewed ByGlenn D. Braunstein, MD, Cedars-Sinai Medical Center
Revisado/Modificado Modificado dic 2025
v104713461_es
Vista para pacientes

La diabetes mellitus es una enfermedad metabólica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre y liberación inadecuada de insulina en relación con las necesidades del organismo.

Entre el 11 y el 14% de los adultos en todo el mundo tienen diabetes (1, 2). Hay 2 tipos principales de diabetes mellitus (diabetes), diabetes tipo 1, que comprende del 5 al 10% de todos los casos de diabetes diagnosticada, y diabetes tipo 2, que comprende del 90 al 95% de los casos de diabetes (3). Otros tipos menos prevalentes representan el resto de los casos de diabetes.

Referencias generales

  1. 1. International Diabetes Federation. About diabetes: Facts and Figures. Accessed November 30, 2025.

  2. 2. World Healh Organization. Diabetes: Key Facts. November 14, 2024. Accessed November 30, 2025.

  3. 3. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 2. Diagnosis and Classification of Diabetes: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S27-S49. doi:10.2337/dc25-S002

Tipos de diabetes

Diabetes de tipo 1 y 2

La diabetes tipo 1 se caracteriza principalmente por una producción insuficiente de insulina debido a la destrucción autoinmunitaria de las células beta pancreáticas, mientras que la diabetes tipo 2 se caracteriza principalmente por resistencia a la insulina e insuficiencia relativa de insulina. Los dos tipos de diabetes pueden distinguirse por una combinación de características (véase tabla ). Sin embargo, existe superposición significativa entre la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2. Los términos que describen la edad de comienzo (juvenil o del adulto) o el tipo de tratamiento (dependiente de insulina o no dependiente de insulina) no se usan porque existe gran superposición en los grupos etarios y los tratamientos entre los tipos de enfermedad.

Prediabetes, también llamada alteración de la regulación glucémica o de la tolerancia a la glucosa, es un estado intermedio, posiblemente transitorio, entre el metabolismo glucémico normal y la diabetes mellitus, más comúnmente diabetes tipo 2 (véase la tabla ).

Tabla
Tabla

Otros tipos y causas de diabetes

Otros tipos de diabetes mellitus representan una proporción menor de los casos. Las causas incluyen:

  • Diabetes gestacional

  • Diabetes monogénica

  • Diabetes autoinmune latente en adultos

  • Diabetes relacionada con la fibrosis quística

  • Diabetes pancreatógena (debida a la destrucción o extirpación del páncreas, incluyendo pancreatitis crónica, a veces denominada diabetes tipo 3c)

  • Otras afecciones que afectan el páncreas (p. ej., hemocromatosis)

  • Diabetes post-trasplante

  • Diabetes relacionada con malnutrición

  • Endocrinopatías (p. ej., síndrome de Cushing, acromegalia)

  • Fármacos, sobre todo glucocorticoides, beta-bloqueantes, inhibidores de la proteasa, antipsicóticos atípicos, inhibidores del punto de control inmunitario e inhibidores de la calcineurina

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional ocurre en algunas embarazadas porque el embarazo induce resistencia a la insulina.

Diabetes monogénica

Las formas monogénicas de diabetes son causadas por defectos genéticos que afectan la función de las células beta, la acción de la insulina, o el ADN mitocondrial (p. ej., diabetes neonatal).

Diabetes autoinmune latente en adultos

La diabetes autoinmunitaria latente es una variante que se desarrolla en la edad adulta en la que están presentes uno o más autoanticuerpos. Es más lentamente progresiva que la diabetes tipo 1 clásica, y algunos adultos no necesitan insulina cuando la disglucemia se desarrolla inicialmente. Esta forma de diabetes a menudo se confunde con diabetes tipo 2 debido a su progresión más lenta y características clínicas superpuestas.

Diagnóstico de la diabetes mellitus

La diabetes mellitus es sugerida en pacientes con signos y síntomas típicos y se confirma a través de la medición de la glucemia (1, 2). A menudo se detecta en pruebas de cribado

La diabetes se diagnostica cuando está presente una de las siguientes condiciones:

  • Hemoglobina glucosilada (HbA1C) ≥ 6,5% (≥ 48 mmol/mol)

  • Glucosa plasmática en ayunas ≥ 126 mg/dL (≥ 7,0 mmol/L)

  • Prueba de tolerancia a la glucosa de 2 horas (PTOG) ≥ 200 mg/dL (≥ 11,1 mmol/L)

  • Glucosa ≥ 200 mg/dL (≥ 11,1 mmol/L) en una muestra aleatoria con síntomas de crisis hiperglucémica o hipoglucémica

El diagnóstico de diabetes se clasifica en diabetes tipo 1, diabetes tipo 2, diabetes gestacional, u otras formas de diabetes basándose en la presentación del paciente así como en factores genéticos, inmunológicos y contextuales (1).

La HbA1C es una forma de hemoglobina que se une químicamente a un azúcar y aumenta junto con la glucosa en sangre; se han confirmado su relación con el nivel promedio de glucosa en los últimos 3 meses. La medición de la HbA1C se incluye en los criterios diagnósticos para la diabetes mellitus:

  • HbA1C 6,5% (≥ 48 mmol/mol) = diabetes

  • HbA1C entre 5,7 y 6,4% = prediabetes o riesgo elevado de diabetes mellitus

Sin embargo, la HbA1C es una medida indirecta de la glucosa en sangre; los valores pueden ser falsamente altos o bajos (véase Monitorización) y pueden variar según la raza o el grupo étnico. Hay que pedir pruebas en un laboratorio clínico certificado con un método validado y estandarizado respecto de un ensayo de referencia. Las mediciones de HbA1C mediante punción digital ambulatoria no deben utilizarse con fines diagnósticos, aunque pueden ser utilizadas para el control de la diabetes mellitus.

La cuantificación después de un ayuno de entre 8 y 12 h (glucemia en ayunas) o 2 h después de ingerir una solución concentrada de glucosa (prueba de tolerancia oral a la glucosa [PTOG]) resulta óptima (véase tabla ).

La PTOG implica medir la glucosa plasmática 2 horas después de una carga de glucosa de 75 g disuelta en líquido. La prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG) es más sensible para dioagnosticar la diabetes mellitus y el deterioro de la tolerancia a la glucosa, pero es menos práctica y reproducible que la glucemia en ayunas. En consecuencia, no suele indicarse en forma sistemática, salvo para el diagnóstico de diabetes gestacional y con fines experimentales.

En la práctica, la diabetes mellitus o la alteración de la regulación de la glucemia en ayunas suelen diagnosticarse midiendo la glucemia o la concentración de HbA1C en muestras obtenidas en cualquier momento del día. Una glucemia > 200 mg/dL (> 11,1 mmol/L) en una muestra aleatoria puede ser diagnóstica, pero los valores pueden modificarse por la ingestión reciente de alimentos y deben confirmarse con varias pruebas; en presencia de síntomas de diabetes, puede no ser necesaria la repetición de las pruebas.

En pacientes enfermos hospitalizados, la glucosa en sangre puede estar elevada debido a hiperglucemia por estrés. Los pacientes con niveles plasmáticos elevados de glucosa durante una hospitalización deben ser evaluados para diagnosticar diabetes una vez que estén estables y fuera del hospital.

La medición de la glucosuria, que en el pasado se usaba con frecuencia, ya no se indica para el diagnóstico o el control porque no es sensible ni específica.

Perlas y errores

  • Las mediciones de HbA1C mediante punción digital ambulatoria no son lo suficientemente precisas para ser utilizadas para el diagnóstico inicial de la diabetes.

La prediabetes se diagnostica cuando la HbA1C, la PTOG o la glucosa plasmática en ayunas se encuentran entre el intervalo normal y el valor diagnóstico para diabetes. (Véase tabla ).

Tabla
Tabla
Calculadora clínica

Referencia del diagnóstico

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 2. Diagnosis and Classification of Diabetes: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(Supplement_1):S27-S49. doi:10.2337/dc25-S002

Complicaciones de la diabetes mellitus

Las complicaciones agudas de la diabetes incluyen trastornos metabólicos como cetoacidosis diabética, hipoglucemia y estado hiperosmolar hiperglucémico.

Las complicaciones a largo plazo, debidas a la hiperglucemia crónica, incluyen principalmente complicaciones vasculares que afectan los vasos pequeños (microvasculares), grandes vasos (macrovasculares) o ambos.

La enfermedad microvascular es la causa subyacente de 3 complicaciones comunes y graves de la diabetes mellitus:

La enfermedad microvascular también puede afectar la cicatrización de las heridas, de manera que incluso defectos menores en su integridad pueden conducir al desarrollo de úlceras más profundas que se infectan fácilmente, en particular en los miembros inferiores. El control exhaustivo de la glucemia puede evitar o retrasar muchas de estas complicaciones, pero puede no revertirlas una vez establecidas.

La enfermedad macrovascular implica aterosclerosis de vasos grandes, que puede llevar a angina de pecho e infarto de miocardio, ataques isquémicos transitorios y accidentes cerebrovasculares, y enfermedad arterial periférica.

La disfunción inmunitaria es otra complicación importante de la enfermedad y se debe a los efectos directos de la hiperglucemia sobre la inmunidad celular. Los pacientes con diabetes mellitus son particularmente susceptibles a infecciones bacterianas y micóticas.

Poblaciones especiales

La atención de la diabetes requiere un ajuste cuidadoso según los factores del paciente, incluidos los relacionados con la edad y el estilo de vida, las enfermedades concomitantes y la necesidad de tratamiento de otras enfermedades agudas o crónicas.

Pacientes con dificultad para mantener los niveles de glucosa prestablecidos

El término diabetes frágil se utilizó para los pacientes con fluctuaciones significativas y recurrentes de la glucemia, con frecuencia sin causa aparente. La glucemia lábil tiene más probabilidades de identificarse en pacientes con diabetes mellitus tipo 1 porque la producción de insulina endógena está casi completamente ausente, y en algunos casos, la respuesta contrarreguladora a la hipoglucemia también está comprometida. Otras causas de la labilidad de los niveles de glucosa en plasma son la infección oculta, la gastroparesia (que promueve una absorción errática de los hidratos de carbono de la dieta) y otros trastornos endocrinos (p. ej., enfermedad de Addison).

Los pacientes con dificultad crónica para mantener niveles de glucosa aceptables deben ser evaluados para detectar factores situacionales que afectan el control de la glucosa. Estos factores incluyen la educación o la comprensión inadecuada del paciente, que conduce a errores en la administración de insulina, elecciones subóptimas de alimentos y el estrés psicosocial que se expresa a través de un uso inconsistente de medicamentos e ingesta de alimentos.

Este abordaje comienza con una revisión minuciosa de las técnicas de cuidado personal, que incluyen la preparación y la inyección de la insulina y la medición de la glucemia. El aumento de la frecuencia de la automedición de los niveles de glucemia puede revelar patrones que habían pasado inadvertidos y le permite al paciente obtener una retroalimentación útil. Una anamnesis de la dieta, que debe incluir el horario de las comidas, sirve para identificar potenciales factores que contribuyen con un control inadecuado. Deben excluirse trastornos subyacentes, como el síndrome de Cushing, a través del examen físico y estudios de laboratorio apropiados.

En algunos pacientes tratados con insulina, puede resultar beneficioso un ajuste a un régimen más intensivo que permita realizar ajustes de dosis más frecuentes (de acuerdo con las pruebas de glucosa). La monitorización continua de la glucosa con alarmas y la terapia con bomba de insulina potenciada con sensor o con circuito cerrado híbrido son herramientas útiles en individuos que fluctúan entre hipoglucemia e hiperglucemia.

Niños y adolescentes

La diabetes en niños y adolescentes se analiza en detalle en otro apartado.

Pacientes con insuficiencia cardíaca

Los pacientes con diabetes tipo 2 que son hospitalizados por insuficiencia cardíaca deben recibir inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa 2 (inhibidores de SGLT-2) después de que la enfermedad aguda haya mejorado (1). Sin embargo, los inhibidores de SGLT2 deben evitarse en pacientes con enfermedad grave, aquellos que están en ayunas, o aquellos con cetonemia o cetonuria, porque estas condiciones aumentan el riesgo de cetoacidosis diabética inducida por el inhibidor de SGLT2. Las tiazolidinedionas, como la pioglitazona, también deben evitarse en pacientes con insuficiencia cardíaca.

Pacientes hospitalizados

Hospitalización por diabetes

La diabetes mellitus puede ser una causa primaria de internación o acompañar a otras enfermedades que requieren la internación del paciente. Los pacientes con hipoglucemia inducida por sulfonilureas, hiperglucemia controlada en forma inadecuada o con empeoramiento agudo de las complicaciones de la diabetes pueden beneficiarse con una hospitalización breve.

Pacientes hospitalizados con diabetes preexistente

Cuando otras enfermedades requieren hospitalización, algunos pacientes pueden continuar con los regímenes de tratamiento de diabetes que usan en casa. No obstante, el control de la glucemia a menudo es difícil y suele no evaluarse de manera tan exhaustiva cuando otras enfermedades son más agudas. La restricción de la actividad física y la enfermedad aguda empeoran la hiperglucemia en algunos pacientes, mientras que las restricciones de la dieta y los síntomas que acompañan la enfermedad (p. ej., náuseas, vómitos, diarrea, anorexia) precipitan la aparición de hipoglucemia en otros pacientes, sobre todo cuando no se modifican las dosis de los hipoglucemiantes. Asimismo, el control adecuado de la glucemia puede resultar difícil en el paciente hospitalizado porque las rutinas habituales (p. ej., horario de las comidas, fármacos y procedimientos) tienen horarios fijos relacionados con los regímenes terapéuticos para la diabetes.

En los pacientes hospitalizados, los hipoglucemiantes orales a menudo deben suspenderse. La metformina puede causar acidosis láctica en pacientes con enfermedad renal terminal y debe interrumpirse si es necesario administrar agentes de contraste. Por lo tanto, la metformina se suspende en todos los pacientes excepto en los hospitalizados más estables. Las sulfonilureas pueden causar hipoglucemia y también deben suspenderse.

La mayoría de los pacientes internados pueden tratarse en forma apropiada con insulina basal junto con suplementos de insulina de acción corta o sin estos suplementos.

La escala móvil de insulina no debe ser la única intervención para corregir la hiperglucemia; es reactiva más que proactiva y conduce a un control glucémico deficiente en comparación con la insulina en bolo basal. Se prefiere el ajuste de las dosis de insulinas de acción prolongada para prevenir la hiperglucemia en lugar de sólo utilizar insulinas de acción corta para corregirla.

Los pacientes que usan bombas de insulina deben continuar usándolas en el hospital cuando sea factible y apropiado, con mediciones que confirmen el nivel de glucosa en sangre. Los pacientes que ya controlan sus niveles de glucosa con monitorización continua de la glucosa, especialmente aquellos en riesgo de hipoglucemia, deben continuar usando sus dispositivos junto con medición de la glucosa en sangre capilar para confirmar la hipoglucemia y para la dosificación de insulina (1, 2). Este abordaje puede disminuir la hipoglucemia nocturna (3).

Los datos que apoyan el uso de terapia con agonistas de los receptores del glucagón similar al péptido 1 (GLP-1) en el ambiente hospitalario son limitados (1).

Los inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (p. ej., sitagliptina, saxagliptina, linagliptina, alogliptina) son relativamente seguros, incluso en pacientes con enfermedad renal (4), y también pueden usarse para reducir la glucosa posprandial (1).

Hiperglucemia en la enfermedad crítica

La hiperglucemia en pacientes hospitalizados se asocia con un aumento de la tasa de infección y de mortalidad (1, 5). Las enfermedades graves producen resistencia a la insulina e hiperglucemia, incluso en pacientes sin diabetes mellitus confirmada. Esta hiperglucemia por el estrés se asocia con malos resultados, incluyendo aumento de la mortalidad. La infusión de insulina para mantener la glucemia entre 140 y 180 mg/dL (7,8 y 10,0 mmol/L):

  • Previene resultados adversos como insuficiencia orgánica,

  • Es posible que mejore la recuperación tras un accidente cerebrovascular

  • Prolonga la supervivencia en pacientes que requieren un período largo (> 5 días) de cuidados críticos

Parece que mantener objetivos de insulina menos rigurosos puede ser suficiente para prevenir resultados adversos (1). Los pacientes gravemente enfermos, en especial los tratados con glucocorticoides o presores y los que reciben nutrición parenteral total, pueden necesitar dosis muy altas de insulina (> 5 a 10 unidades/hora) debido a resistencia a la insulina. En pacientes críticos, pueden usarse protocolos de infusión de insulina y/o algoritmos computarizados para ajustar el goteo de insulina de modo de mantener la normoglucemia.

Pacientes sometidos a cirugías

Un alto porcentaje de pacientes sometidos a cirugía tienen diabetes o prediabetes (a veces no diagnosticada). El estrés fisiológico de la cirugía puede aumentar la glucemia en los pacientes con diabetes mellitus e inducir el desarrollo de cetoacidosis diabética en aquellos con diabetes mellitus tipo 1.

Para procedimientos más cortos, se puede usar insulina subcutánea. En pacientes con diabetes tipo 1, la mitad de la dosis habitual matutina de insulina de acción intermedia, o 75 a 80% de la dosis de insulina de acción prolongada (glargina o detemir) puede administrarse la noche o la mañana antes de la cirugía (en el momento habitual de la administración de insulina de acción prolongada) (1).

Durante la cirugía, debe medirse la glucemia (y las cetonas si la hiperglucemia sugiere la necesidad de esta evaluación) al menos cada 2-4 h (1). Puede administrarse infusión de dextrosa o insulina regular o de acción corta por vía subcutánea (cada 4 a 6 horas según sea necesario) para mantener la glucemia entre 100 y 180 mg/dL (5,5 y 10,0 mmol/L) hasta que sea posible iniciar la alimentación por vía oral y el régimen de insulina habitual del paciente. Deben administrarse otras dosis de insulina de acción intermedia o prolongada si es necesario retrasar bastante (> 24 h) el reinicio del régimen terapéutico habitual. Este método también puede ser útil para los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 tratados con insulina, pero en ellos es posible omitir la medición frecuente de las cetonas.

Algunos médicos prefieren suspender la insulina subcutánea o inhalatoria el día de la cirugía y administrar insulina por infusión intravenosa. Para pacientes que se someten a una cirugía mayor o procedimiento prolongado, se prefiere una infusión continua de insulina, especialmente dado que los requerimientos de insulina pueden aumentar con el estrés de la cirugía. La infusión de insulina IV se puede administrar al mismo tiempo que la solución de dextrosa intravenosa para mantener la glucosa en sangre. Un enfoque común es infundir insulina y dextrosa por separado. La insulina se puede infundir a una velocidad de 1 a 2 U/h con infusión de dextrosa al 5% de 75 a 150 mL/h. La velocidad de la infusión de insulina puede tener que reducirse en pacientes con diabetes tipo 1 más sensible a la insulina y aumentarse en pacientes con diabetes tipo 2 más resistente a la insulina. Una infusión de dextrosa al 10% también puede utilizarse. Es importante, especialmente en pacientes con diabetes tipo 1, continuar la infusión de insulina, incluso a una velocidad baja, para evitar el desarrollo de cetoacidosis diabética.

La adsorción de la insulina en la tubuladura intravenosa puede provocar una variación en los efectos, lo que puede reducirse al mínimo si se irriga la tubuladura con una solución de insulina antes de la administración de este fármaco. La infusión de insulina continúa durante la recuperación, con ajustes de la dosis de insulina de acuerdo con los valores de glucemia obtenidos en la sala de recuperación y cada intervalos de 1 a 2 horas a partir de entonces. En pacientes posquirúrgicos que se encuentran en una unidad de cuidados intensivos, se pueden utilizar protocolos de infusión de insulina para mantener euglucemia.

La administración de insulina a través de bombas de insulina y sistemas automatizados de administración de insulina puede continuar durante cirugías que duren menos de 2 horas (6). Los monitores continuos de glucosa (MCG) también pueden mantenerse operativos durante la cirugía, pero la precisión de las mediciones puede verse afectada por la fluoroscopia o la electrocauterización en las proximidades. Puede ser necesario retirar los equipos de infusión de la bomba o los MCG si están dentro del campo quirúrgico. Si un paciente permanece sin su bomba de insulina durante la cirugía, se puede administrar insulina intravenosa o una dosis de insulina subcutánea para cubrir el período mientras el paciente está sin la bomba. La administración intravenosa o subcutánea de insulina es particularmente importante para pacientes con diabetes tipo 1 que no deben tener períodos sin cobertura de insulina.

Los medicamentos no insulínicos para la diabetes deben suspenderse antes de la cirugía. La metformina aumenta el riesgo de acidosis láctica y debe suspenderse el día de la cirugía. Los inhibidores de SGLT-2 deben interrumpirse 3 a 4 días antes de la cirugía para evitar la cetoacidosis diabética. Los agonistas del receptor de GLP-1 pueden retrasar el vaciamiento gástrico y aumentar el riesgo de aspiración en pacientes sometidos a anestesia general. Las sociedades profesionales sugieren que los pacientes suspendan los agonistas del receptor de GLP-1 que consumen en forma cotidiana el día del procedimiento o la cirugía (1). Los pacientes que toman una dosis semanal de un agonista del receptor de GLP-1 y aquellos que toman un agonista dual del polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP)/receptor de GLP-1 no deben tomar estos medicamentos durante al menos 7 días antes de procedimientos o cirugía (7). El valor objetivo de HbA1C para cirugías electivas debe ser < 8% (< 64 mmol/L).

Referencias sobre poblaciones especiales

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 16. Diabetes Care in the Hospital: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(Supplement_1):S321-S334. doi:10.2337/dc25-S016

  2. 2. McCall AL, Lieb DC, Gianchandani R, et al. Management of Individuals With Diabetes at High Risk for Hypoglycemia: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2023;108(3):529-562. doi:10.1210/clinem/dgac596

  3. 3. Singh LG, Satyarengga M, Marcano I, et al. Reducing Inpatient Hypoglycemia in the General Wards Using Real-time Continuous Glucose Monitoring: The Glucose Telemetry System, a Randomized Clinical Trial. Diabetes Care. 2020;43(11):2736-2743. doi:10.2337/dc20-0840

  4. 4. Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) Diabetes Work Group. KDIGO 2022 Clinical Practice Guideline for Diabetes Management in Chronic Kidney Disease. Kidney Int. 2022;102(5S):S1-S127. doi:10.1016/j.kint.2022.06.008

  5. 5. Barmanray RD, Kyi M, Worth LJ, et al. Hyperglycemia in Hospital: An Independent Marker of Infection, Acute Kidney Injury, and Stroke for Hospital Inpatients. J Clin Endocrinol Metab. 2024;109(11):e2048-e2056. doi:10.1210/clinem/dgae051

  6. 6. Cruz P, McKee AM, Chiang HH, et al. Perioperative Care of Patients Using Wearable Diabetes Devices. Anesth Analg. 2025;140(1):2-12. doi:10.1213/ANE.0000000000007115

  7. 7. Kindel TL, Wang AY, Wadhwa A, et al. Multisociety clinical practice guidance for the safe use of glucagon-like peptide-1 receptor agonists in the perioperative period. Surg Obes Relat Dis. 2024;20(12):1183-1186. doi:10.1016/j.soard.2024.08.033

quizzes_lightbulb_red
Test your KnowledgeTake a Quiz!
iOS ANDROID
iOS ANDROID
iOS ANDROID