Manual Merck

Please confirm that you are not located inside the Russian Federation

honeypot link

Uso y abuso de sustancias en adolescentes

Por

Sharon Levy

, MD, MPH, Harvard Medical School

Última revisión completa sep 2020
Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Datos clave

El consumo de sustancias entre los adolescentes puede ir desde la experimentación a trastornos graves por consumo de sustancias. Todo el consumo de sustancias, incluso el consumo experimental, pone a los adolescentes en riesgo de sufrir problemas a corto plazo, tales como accidentes, peleas, actividad sexual no deseada y sobredosis. El consumo de sustancias también altera el desarrollo cerebral de los adolescentes. Los adolescentes son vulnerables a los efectos del consumo de sustancias y corren un mayor riesgo de desarrollar consecuencias a largo plazo, como trastornos de salud mental, bajo rendimiento en la escuela, un trastorno por consumo de sustancias y mayores tasas de adicción, si consumen regularmente alcohol, marihuana, nicotina u otras drogas durante la adolescencia.

En la sociedad occidental moderna, el consumo de sustancias es una manera fácil para los adolescentes de satisfacer la necesidad normal de desarrollo que inclina a asumir riesgos y buscar emociones. No es sorprendente que el consumo de sustancias sea frecuente cuando los adolescentes crecen, y alrededor del 70% de los adolescentes prueban el alcohol antes de graduarse de la secundaria. Sin embargo, el consumo recurrente o continuo de sustancias es mucho menos frecuente. Incluso el consumo ocasional de sustancias es arriesgado y no debe ser trivializado, ignorado o permitido por los adultos. Las actitudes de los padres y el ejemplo que dan con respecto al consumo de alcohol, tabaco, fármacos y otras sustancias ejercen una poderosa influencia en el adolescente.

Según las encuestas nacionales, la proporción de estudiantes de 12º grado que refieren no haber consumido ninguna sustancia a lo largo de su vida ha aumentado de forma constante en los últimos 40 años. Sin embargo, al mismo tiempo, se dispone de una amplia gama de productos más potentes y peligrosos (como los opiáceos de prescripción médica, los productos de marihuana de alta potencia y el fentanilo). Estos productos suponen para los adolescentes que comienzan a consumir sustancias un mayor riesgo de desarrollar consecuencias a corto y a largo plazo.

Las sustancias que más consumen los adolescentes son el alcohol, la nicotina (en productos de tabaco o de vapeo) y la marihuana.

Consumo de alcohol en adolescentes

El alcohol es la sustancia consumida más a menudo por los adolescentes. Alrededor del 70% de los estudiantes de último año de bachillerato (hacia los 18 años de edad) refieren haber probado el alcohol, aunque solo el 55% dicen haberse emborrachado alguna vez. Alrededor del 50% de los estudiantes de último año de bachillerato ha consumido alcohol en el último mes y se consideran bebedores en la actualidad. El consumo excesivo de alcohol también es frecuente y casi el 90% de todo el alcohol consumido por los adolescentes se produce durante una borrachera. Una borrachera se define como el consumo de 3 a 5 bebidas estándar (dependiendo del sexo y la edad) en 2 horas o menos. Sin embargo, debido a que los adolescentes a menudo beben alcohol directamente de la botella o se ponen ellos mismos las copas, el contenido de una copa para ellos puede ser mayor que el de una copa "estándar" para los adultos. Las borracheras ponen a los adolescentes en situación de riesgo de accidentes, lesiones, actividad sexual imprudente o no deseada y otras situaciones desafortunadas. Por estas razones, se debe disuadir a los adolescentes de que beban.

La sociedad y los medios de comunicación muestran el consumo de alcohol como aceptable o incluso como un hábito integrado en la relación social normal. A pesar de estas influencias, los padres deben marcar la diferencia expresando unas expectativas claras a sus hijos sobre el alcohol, estableciendo límites de manera coherente y vigilándolos. Por otro lado, los adolescentes cuyos familiares beben en exceso piensan que este comportamiento es aceptable. Algunos adolescentes que prueban el alcohol acaban desarrollando un trastorno relacionado con su consumo. Entre los factores de riesgo para ello se encuentran el hecho de empezar a beber a edad temprana y factores genéticos. Hay que procurar que los adolescentes con experiencia familiar de alcoholismo sean conscientes de que se encuentran expuestos a un mayor riesgo.

Consumo de tabaco en adolescentes

Las tasas de consumo de tabaco entre los adolescentes se redujeron drásticamente en los años 90 y 2000 y continúan disminuyendo. La encuesta realizada por el National Institute on Drug Abuse at the National Institutes of Health (NIH) (Instituto nacional para el abuso de sustancias de los Institutos nacionales de la salud, NIH por sus siglas en inglés) informó que en 2019 alrededor del 5,7% de los estudiantes de 12º grado refirieron el consumo actual de cigarrillos (fumados en los últimos 30 días), un porcentaje inferior al 28,3% correspondiente a 1991 y al 7,6% correspondiente a 2018. Solo alrededor del 2% de los estudiantes de 12º grado refirieron fumar todos los días. La mayoría de los adultos que fuman cigarrillos comienzan a fumar durante la adolescencia. Si los adolescentes no prueban los cigarrillos antes de los 19 años, es muy poco probable que empiecen a fumar en la edad adulta.

El factor de riesgo más importante para el consumo de tabaco en adolescentes es

  • Tener padres que fuman

Otros factores de riesgo que se asocian frecuentemente al inicio del tabaquismo en la infancia incluyen

  • Los compañeros y modelos a seguir (como celebridades) que fuman

  • Bajo rendimiento escolar

  • Otros comportamientos de alto riesgo (como dietas rigurosas, en especial en niñas; peleas físicas y conducción bajo los efectos del alcohol, en especial en niños; o consumo de alcohol u otras drogas)

  • Escasa destreza en la resolución de problemas

  • Disponibilidad de los cigarrillos

  • Baja autoestima

Los adolescentes también pueden consumir el tabaco en otras formas. Alrededor del 3,5% de los estudiantes de secundaria consumen tabaco sin humo, y esta tasa ha disminuido en los últimos 10 años. El tabaco sin humo puede ser masticado (tabaco de mascar), colocado entre el labio inferior y la encía (tabaco de chupar o mojar) o inhalado por la nariz (rapé). Fumar tabaco en pipa es relativamente poco frecuente en Estados Unidos. El porcentaje de personas mayores de 12 años que fuman puros ha disminuido.

Los padres contribuyen a evitar que el adolescente se convierta en fumador o utilice productos de tabaco sin humo ejerciendo el papel de modelos positivos (o sea, no fumando ni mascando tabaco), comentando abiertamente los riesgos del tabaco y animando a los adolescentes que fuman o mascan tabaco a dejarlo, incluso ayudándoles a buscar asistencia médica si es necesario (ver Dejar de fumar en niños y adolescentes).

Cigarrillos electrónicos (productos de vapeo)

Los cigarrillos electrónicos (e-cig, e-cigarrillos, vapers) son dispositivos que funcionan con baterías y que utilizan el calor para convertir un líquido en vapor que se puede inhalar. Estos líquidos suelen contener nicotina, que es el ingrediente activo del tabaco, o tetrahidrocannabinol (THC), que es el ingrediente activo de la marihuana. Tanto la nicotina como el THC son adictivos. (Véase también Vapeo.)

Los cigarrillos electrónicos se introdujeron inicialmente en el mercado como dispositivos para dejar de fumar nicotina para fumadores adultos. Desde entonces se han convertido en "vapeadores", que resultan muy atractivos y se han vuelto cada vez más populares entre los adolescentes a lo largo de los últimos años, especialmente entre los de estatus social y económico medio y alto. Según la encuesta de los NIH (Institutos nacionales de salud), el consumo actual de cigarrillos electrónicos (vapeo de nicotina, sin contar otras sustancias) entre los estudiantes de 12º grado aumentó notablemente del 4,5% en 2013 al 25,5% en 2019. Alrededor del 45,6% de los estudiantes de 12º grado han probado los cigarrillos electrónicos (nicotina y otras sustancias).

A diferencia de los cigarrillos normales, los cigarrillos electrónicos no contienen tabaco y no queman ninguna sustancia, lo que significa que tampoco contienen los productos de combustión procedentes de la combustión del tabaco (alquitrán, monóxido de carbono y otras toxinas), que son responsables de muchos de los efectos negativos sobre la salud causados por el tabaquismo, como el cáncer de pulmón y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). Sin embargo, otros productos químicos contenidos en los productos de vapeo pueden causar lesiones pulmonares. Las lesiones pulmonares pueden ser repentinas, graves o de larga duración y, cuando son más graves, mortales. Además, estos productos pueden suministrar concentraciones muy elevadas de nicotina y THC. El THC y la nicotina son altamente adictivos, y puede haber toxicidad. El vapor que inhalan los fumadores pasivos procedente de los cigarrillos electrónicos contiene nicotina o los demás ingredientes activos.

Los cigarrillos electrónicos representan, cada vez más, la forma inicial de exposición de los adolescentes a la nicotina, pero su efecto sobre la tasa de tabaquismo en adultos no está claro. Actualmente se desconocen los riesgos a largo plazo de los cigarrillos electrónicos.

Marihuana

La encuesta realizada por los NIH (Institutos nacionales de salud) a los estudiantes de secundaria determinó que, en 2019, el 22,3% de los estudiantes de secundaria eran consumidores actuales de marihuana, lo que supone un aumento frente al 20,6% reportado en 2009. Alrededor del 43,7% de los estudiantes de secundaria refirieron haber consumido marihuana una o más veces en su vida. En 2010, la tasa de consumo actual de marihuana superó por primera vez a la tasa de consumo actual de tabaco.

El aumento más significativo en el consumo de marihuana corresponde al consumo de THC. El número de estudiantes de 12º grado que informaron haber consumido THC con vapeo aumentó del 4,9% en 2017 al 14% en 2019 (véase también productos de vapeo).

Otras sustancias

El consumo de sustancias distintas del alcohol, la nicotina y la marihuana durante la adolescencia es menos frecuente.

En la encuesta del National Institutes of Health (NIH) (Institutos Nacionales de Salud), los estudiantes de secundaria refirieron haber consumido sustancias ilícitas una o más veces a lo largo de su vida según los porcentajes siguientes:

Los fármacos de venta con receta, con frecuencia objeto de abuso son los opiáceos (narcóticos) analgésicos, los ansiolíticos y los estimulantes (como el metilfenidato y medicamentos similares utilizados para el trastorno por déficit de atención/hiperactividad).

Aunque el consumo de esteroides anabólicos es más frecuente entre los atletas, no solo ellos están expuestos a este problema. El uso de esteroides anabolizantes está asociado con numerosos efectos secundarios. El cierre precoz de las placas de crecimiento en los extremos de los huesos, dando como resultado una baja estatura permanente, constituye un problema específico de los adolescentes. Otros efectos secundarios son frecuentes tanto en adolescentes como en adultos.

Los medicamentos de venta sin receta que son objeto habitual de mal uso son los medicamentos contra la tos y el resfriado que contienen dextrometorfano. Los fármacos para la tos y el resfriado de venta sin receta que se adquieren con facilidad son considerados inocuos por parte de muchos adolescentes y actualmente pueden llevar al consumo de otras sustancias.

Algunos adolescentes, con apenas 12 años de edad, reconocen ser consumidores de drogas. Muchos adolescentes que experimentan con medicamentos de venta sin receta, con fármacos que requieren receta médica y con otras sustancias acaban desarrollando trastornos por consumo de sustancias.

Diagnóstico

  • Una evaluación médica, que incluye pruebas de detección sistemática y, a veces, una prueba de detección de drogas

Los siguientes comportamientos deben considerarse motivos suficientes para que los padres comenten su preocupación con sus hijos y el médico

  • Encontrar drogas o parafernalia asociada a las drogas (como vapeadores, pipas, jeringas y balanzas de precisión)

  • Conducta errática

  • Depresión o humor cambiante

  • Cambio de amigos

  • Descenso del rendimiento escolar

  • Pérdida de interés en aficiones y actividades recreativas

Durante las visitas rutinarias de atención médica, los padres deben esperar que el médico de su hijo haga pruebas de cribado para el consumo de sustancias mediante preguntas confidenciales sobre el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas. Los médicos pueden ayudar a determinar si un adolescente sufre un trastorno por consumo de drogas y desarrollar una intervención adecuada o dirigirlo hacia otro profesional.

Las pruebas para descartar el consumo de drogas pueden ser una parte útil de la evaluación, pero tienen limitaciones significativas. Los resultados de un análisis de orina son a veces negativos en adolescentes que consumen drogas si la droga se ha eliminado del cuerpo antes de que la prueba se lleve a cabo, si la droga consumida no está contemplada en la prueba o si la muestra de orina ha sido contaminada. A veces, los resultados de las pruebas para descartar el consumo de drogas dan resultado positivo en los adolescentes que no han consumido drogas (falso positivo). No obstante, incluso un resultado positivo verdadero de la prueba no indica la frecuencia y la cantidad con la que se consume la sustancia y, por tanto, no puede discriminar entre los consumidores ocasionales y los que tienen problemas más graves.

Teniendo en cuenta estas limitaciones, el médico experto en esta área ha de determinar si la prueba para consumo de drogas es necesaria en un caso determinado, y los padres deben respetar su consejo. Cuando los padres piden una prueba clínica para la detección del consumo de drogas o solicitan del médico una información que rompería el compromiso de confidencialidad del profesional con su hijo, favorecen un clima de confrontación y, sin darse cuenta, dificultan que el médico obtenga un historial preciso sobre consumo de drogas y pueda establecer así una relación de confianza con su hijo.

Tratamiento

  • Terapia adaptada para adolescentes

Si el médico sospecha un trastorno por consumo de sustancias, puede ser necesaria una derivación para una evaluación y un tratamiento. En general, con los adolescentes se utilizan los mismos tratamientos que con los adultos que sufren trastornos por consumo de sustancias. Sin embargo, el tratamiento debe adaptarse a las necesidades de los adolescentes. Los adolescentes deben recibir asistencia mediante programas específicos y por parte de terapeutas especializados en el tratamiento de adolescentes con trastornos por consumo de sustancias. En general, los adolescentes no deben participar en los mismos programas que los adultos.

Más información

Los siguientes son algunos recursos en inglés que pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el MANUAL no se hace responsable del contenido de estos recursos.

  • Al-Anon Family Groups: (Grupos familiares de Alcohólicos Anónimos): acceso a recursos y apoyo para familias y amigos de alcohólicos

  • Alcoholics Anonymous (AA): (Alcohólicos Anónimos, AA): una asociación internacional de hombres y mujeres no profesionales que se apoyan mutuamente para enfrentarse y superar un problema con la bebida

  • American Lung Association: (Asociación estadounidense de neumología): recursos sobre cómo evitar que los niños fumen y cómo ayudar a los que fuman a dejar de fumar

  • Narcotics Anonymous (NA): (Narcóticos Anónimos, NA): recursos de apoyo y un programa de recuperación para personas adictas a las drogas o al alcohol

  • National Institutes on Drug Abuse: (Institutos nacionales contra el abuso de drogas): agencia dentro de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos que dispone de información específica dirigida a niños y adolescentes sobre cómo afectan los medicamentos a su cerebro, datos sobre fármacos ampliamente utilizados y enlaces a contenidos relacionados

  • Substance Abuse and Mental Health Services Administration: (Agencia para el abuso de sustancias y los servicios de salud mental): agencia del Departamento de salud y servicios humanos de Estados Unidos que dirige los esfuerzos de salud pública para reducir el impacto del abuso de sustancias y las enfermedades mentales en las comunidades estadounidenses

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Hacer clic aquí para la versión para profesionales
Obtenga los

También de interés

REDES SOCIALES

¡Descargue la aplicación  de los Manuales MSD! ANDROID iOS
¡Descargue la aplicación  de los Manuales MSD! ANDROID iOS
¡Descargue la aplicación  de los Manuales MSD! ANDROID iOS
ARRIBA