Hipertensión en niños

PorMichael A. Ferguson, MD, Harvard Medical School
Reviewed ByMichael SD Agus, MD, Harvard Medical School
Revisado/Modificado abr 2025 | Modificado may 2025
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Vista para pacientes

La hipertensión arterial es la elevación sostenida de la tensión arterial sistólica en reposo o la tensión arterial diastólica en reposo. La hipertensión sin causa conocida (primaria) es más común, al igual que en adultos. La hipertensión de etiología conocida (hipertensión secundaria) es relativamente infrecuente en niños, aunque ocurre con mayor frecuencia en niños más pequeños (< 6 años). Por lo general, los niños no presentan síntomas ni complicaciones de la hipertensión durante la infancia, aunque estos pueden desarrollarse más adelante o con una elevación más grave de la presión arterial. El diagnóstico se realiza mediante esfigmomanometría, e incluye monitorización ambulatoria de la tensión arterial. Se pueden realizar pruebas para buscar causas de hipertensión secundaria. El tratamiento incluye cambios en el estilo de vida, fármacos y manejo de causas tratables.

Con el tiempo, ha quedado claro que la hipertensión en adultos se ve afectada tanto por trastornos intrauterinos como neonatales y a menudo comienza en la infancia. Además, las secuelas de la hipertensión en la edad adulta se producen antes en los pacientes hipertensos durante la niñez. Además existen evidencias de que la hipertensión en la infancia y la adolescencia se asocia en forma directa con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular en la edad adulta (1, 2, 3). Por lo tanto, es importante identificar y tratar la hipertensión en los niños.

En Estados Unidos, la prevalencia de hipertensión en los niños oscila entre 2 y 4% con presión arterial elevada (antes llamada prehipertensión) observada en el 16% de los casos. A nivel mundial, la prevalencia es menos clara debido a las diferencias regionales en las definiciones, los datos de referencia y la metodología, pero se estima en alrededor del 4%. Además, la prevalencia parece ser creciente, lo que es probable que se deba a la mayor incidencia de sobrepeso y obesidad en los niños; la obesidad es ahora cuatro veces más común entre los adolescentes que hace 60 años (4) (véase Obesidad en adolescentes). Los adolescentes obesos son más propensos que sus compañeros a tener hipertensión (5). 

Definición de la hipertensión en niños

Debido a que los datos sobre resultados en la hipertensión en niños son limitados, la hipertensión que aparece en los niños < 13 años se clasifica normativamente, es decir, en comparación con las mediciones de la tensión arterial en un grupo grande de niños. Los valores normativos de la tensión arterial en niños < 13 años varían según la edad, el sexo y la talla (véase tablas de percentiles de tensión arterial para varones y mujeres) (6). La interpretación del valor de tensión arterial en niños mayores y adultos jóvenes (> 13 años) se alinea con las pautas del American College of Cardiology/American Heart Association para adultos (7).

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La presión arterial en niños ≥ 13 años se clasifica según los valores reales de presión arterial (véase tabla ).

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Calculadora clínica

Referencias generales

  1. 1. Jacobs DR Jr, Woo JG, Sinaiko AR, et al. Childhood Cardiovascular Risk Factors and Adult Cardiovascular Events. N Engl J Med 2022;386(20):1877-1888. doi:10.1056/NEJMoa2109191

  2. 2. Robinson CH, Hussain J, Jeyakumar N, et al. Long-Term Cardiovascular Outcomes in Children and Adolescents With Hypertension [published correction appears in JAMA Pediatr. 2024 Oct 1;178(10):1086. doi: 10.1001/jamapediatrics.2024.3393.]. JAMA Pediatr 2024;178(7):688-698. doi:10.1001/jamapediatrics.2024.1543

  3. 3. Yang L, Magnussen CG, Yang L, Bovet P, Xi B. Elevated Blood Pressure in Childhood or Adolescence and Cardiovascular Outcomes in Adulthood: A Systematic Review. Hypertension 2020;75(4):948-955. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.119.14168

  4. 4. Hampl SE, Hassink SG, Skinner AC, et al. Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Treatment of Children and Adolescents With Obesity [published correction appears in Pediatrics 2024 Jan 1;153(1):e2023064612. doi: 10.1542/peds.2023-064612]. Pediatrics 2023;151(2):e2022060640. doi:10.1542/peds.2022-060640

  5. 5 Bell CS, Samuel JP, Samuels JA. Prevalence of Hypertension in Children. Hypertension 2019;73(1):148-152. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.118.11673

  6. 6. Flynn JT, Kaelber DC, Baker-Smith CM, et al. Clinical Practice Guideline for Screening and Management of High Blood Pressure in Children and Adolescents [published correction appears in Pediatrics 2017 Dec;140(6):e20173035. doi: 10.1542/peds.2017-3035.] [published correction appears in Pediatrics 2018 Sep;142(3):e20181739. doi: 10.1542/peds.2018-1739.]. Pediatrics 2017;140(3):e20171904. doi:10.1542/peds.2017-1904

  7. 7. Whelton PK, Carey RM, Aronow WS, et al. 2017 ACC/AHA/AAPA/ABC/ACPM/AGS/APhA/ASH/ASPC/NMA/PCNA Guideline for the Prevention, Detection, Evaluation, and Management of High Blood Pressure in Adults: A Report of the American College of Cardiology/American Heart Association Task Force on Clinical Practice Guidelines [published correction appears in Hypertension 2018 Jun;71(6):e140-e144. doi: 10.1161/HYP.0000000000000076.]. Hypertension 2018;71(6):e13-e115. doi:10.1161/HYP.0000000000000065

Etiología de la hipertensión en niños

La hipertensión puede ser

  • Primaria (sin causa conocida, diagnóstico de exclusión)

  • Secundario (causado por otro trastorno, p. ej., enfermedad renal)

Después de los 6 años de edad, la hipertensión primaria es la etiología dominante, y esto es aún más cierto para los adolescentes y adultos jóvenes. Antes de los 6 años, la hipertensión secundaria es más común (1).

Hipertensión primaria

Por definición, no se conoce la causa de la hipertensión primaria, por lo que es un diagnóstico de exclusión. Sin embargo, se sabe que es más común entre los niños que (2, 3):

  • Tienen sobrepeso u obesidad (factor de riesgo más importante para la hipertensión primaria)

  • Tienen antecedentes familiares de hipertensión

  • Son varones

  • Son hispanos, negros no hispanos, o asiático-americanos (en los Estados Unidos)

  • Tienen un estilo de vida sedentario

  • Tener hábitos dietéticos poco saludables (p. ej., alto consumo de sal y calorías)

  • Tuvo varios factores intrauterinos (p. ej., que profujeron bajo peso al nacer, prematurez, o feto pequeño para la edad gestacional)

  • Tienen factores de riesgo social (p. ej., abuso infantil, violencia familiar y/o interpersonal, inseguridad alimentaria y/o de vivienda: el número, la duración y la gravedad de estos factores tienen un efecto acumulativo)

  • Exposición al humo de tabaco y al humo de fumador pasivo (4)

Hipertensión secundaria

La hipertensión secundaria tiene una causa identificable; la hipertensión puede ser reversible si se resuelve la causa.

Las causas más comunes de hipertensión secundaria en los niños son:

Otras causas de la hipertensión secundaria incluyen las siguientes:

  • Trastornos de la respiración durante el sueño

  • Causas neurológicas (p. ej., un aumento de la presión intracraneal)

  • Medicamentos y sustancias (p. ej., glucocorticoides, esteroides anabólicos, inhibidores de la calcineurina, estimulantes, anticonceptivos orales, nicotina, cafeína, ciertas drogas ilícitas)

  • Estrés psicológico o dolor

  • Otras causas (p. ej., neuroblastoma, tumor de Wilms)

Los síndromes comúnmente asociados con la hipertensión incluyen los siguientes:

  • Neurofibromatosis tipo 1 (enfermedad renovascular, síndrome medioaórtico, feocromocitoma)

  • Síndrome de Williams (enfermedad renovascular, síndrome medioaórtico)

  • Síndrome de Alagille (enfermedad renovascular)

  • Esclerosis tuberosa (angiomiolipomas renales)

Referencias de la etiología

  1. 1. Flynn JT, Kaelber DC, Baker-Smith CM, et al. Clinical Practice Guideline for Screening and Management of High Blood Pressure in Children and Adolescents [published correction appears in Pediatrics 2017 Dec;140(6):e20173035. doi: 10.1542/peds.2017-3035.] [published correction appears in Pediatrics 2018 Sep;142(3):e20181739. doi: 10.1542/peds.2018-1739.]. Pediatrics 2017;140(3):e20171904. doi:10.1542/peds.2017-1904

  2. 2. Hampl SE, Hassink SG, Skinner AC, et al. Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Treatment of Children and Adolescents With Obesity [published correction appears in Pediatrics 2024 Jan 1;153(1):e2023064612. doi: 10.1542/peds.2023-064612.]. Pediatrics 2023;151(2):e2022060640. doi:10.1542/peds.2022-060640

  3. 3. Rao G. Diagnosis, Epidemiology, and Management of Hypertension in Children. Pediatrics 2016;138(2):e20153616. doi:10.1542/peds.2015-3616

  4. 4. Levy RV, Brathwaite KE, Sarathy H, Reidy K, Kaskel FJ, Melamed ML. Analysis of Active and Passive Tobacco Exposures and Blood Pressure in US Children and Adolescents. JAMA Netw Open 2021;4(2):e2037936. doi:10.1001/jamanetworkopen.2020.37936

Fisiopatología de la hipertensión en niños

Al igual que en los adultos, la tensión arterial está determinada por el equilibrio entre el gasto cardíaco (afectado por la contractilidad miocárdica, la frecuencia cardíaca y el volumen vascular) y la resistencia vascular (afectada por el tono vascular, la estructura y la función vascular). El sistema renina-angiotensina-aldosterona, el sistema nervioso simpático, el transporte de sodio y otros factores desempeñan un papel (para más información, véase fisiopatología de la hipertensión). En los niños, adolescentes y adultos más jóvenes, es más probable que las fuerzas impulsoras prominentes de la hipertensión sean el gasto cardíaco y el estado del volumen, a diferencia de lo que ocurre en adultos mayores; con el envejecimiento, los cambios estructurales vasculares, con aumento del espesor y la rigidez de la pared vascular (que aumentan la resistencia vascular), desempeñan un papel más importante.

Complicaciones de la hipertensión pediátrica

Las complicaciones de la hipertensión pediátrica pueden ser

  • Aguda

  • Crónica

Las complicaciones agudas de la hipertensión en niños son relativamente poco comunes y usualmente relacionadas con emergencias hipertensivas, en las que se presenta disfunción o daño de los órganos diana (también llamados órganos terminales). Los órganos afectados incluyen el sistema nervioso central (que causa encefalopatía, con convulsiones, letargo y/o coma), el corazón (que causa insuficiencia cardíaca), los ojos (que causan edema de papila, hemorragias retinianas) y los riñones (que causan insuficiencia renal y/o proteinuria).

Las complicaciones crónicas de la hipertensión arterial en los niños son infrecuentes y en general no ocurren hasta la adolescencia tardía o la adultez temprana. Las complicaciones de la hipertensión crónica en adultos, como enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular isquémico, enfermedad vascular periférica y nefropatía hipertensiva terminal, rara vez aparecen en los niños. Sin embargo, los precursores de estas complicaciones, incluyendo cambios adversos en el grosor de la íntima y la media carotídea (cIMT), la velocidad de la onda del pulso, hipertrofia ventricular izquierda (HVI), y cambios en la neurocognición, pueden identificarse en niños con hipertensión. En niños con enfermedad renal crónica, el grado de hipertensión se asocia con una disminución más pronunciada de la función renal y aumento de la excreción urinaria de albúmina, un marcador de daño renal. Además de la asociación de la hipertensión en la infancia y la adolescencia con precursores o marcadores surrogantes, existe evidencia creciente de una asociación directa con enfermedad cardiovascular, eventos, e incluso mortalidad en la edad adulta (1, 2, 3).

Referencias de fisiopatología

  1. 1. Jacobs DR Jr, Woo JG, Sinaiko AR, et al. Childhood Cardiovascular Risk Factors and Adult Cardiovascular Events. N Engl J Med 2022;386(20):1877-1888. doi:10.1056/NEJMoa2109191

  2. 2. Robinson CH, Hussain J, Jeyakumar N, et al. Long-Term Cardiovascular Outcomes in Children and Adolescents With Hypertension [published correction appears in JAMA Pediatr 2024 Oct 1;178(10):1086. doi: 10.1001/jamapediatrics.2024.3393]. JAMA Pediatr 2024;178(7):688-698. doi:10.1001/jamapediatrics.2024.1543

  3. 3. Yang L, Magnussen CG, Yang L, Bovet P, Xi B. Elevated Blood Pressure in Childhood or Adolescence and Cardiovascular Outcomes in Adulthood: A Systematic Review. Hypertension 2020;75(4):948-955. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.119.14168

Síntomas y signos de hipertensión en niños

La hipertensión en los niños suele ser asintomática, salvo la poco frecuente emergencias hipertensivas.

El examen físico puede ser normal (aparte de la hipertensión arterial), pero a veces se presentan signos de hipertensión y/o sus causas, que deben buscarse específicamente, incluyendo:

Diagnóstico de la hipertensión en niños

  • Esfigmomanometria (auscultación)

  • Aparatos oscilométricos

  • Monitorización ambulatoria de la presión arterial

Debido a que los valores de la tensión arterial (TA) varían según la edad, el sexo y la talla, la hipertensión se define en función de los valores normativos (véase tablas de percentiles de TA para y ). Por lo general, la hipertensión no debe diagnosticarse hasta que se hayan identificado valores altos de presión arterial (según se define en la tabla ) en 3 visitas diferentes, para excluir causas transitorias de elevación de la presión arterial, como el consumo reciente de bebidas con cafeína o la hipertensión de bata blanca (es decir, elevación de la presión arterial debido a la ansiedad que produce la visita al médico). La monitorización ambulatoria de la tensión arterial también puede ser útil para diagnosticar la hipertensión de bata blanca, así como la hipertensión enmascarada, en la cual la tensión arterial es normal en el consultorio pero elevada en otros entornos.

La presión arterial debe medirse con la técnica adecuada. Los niños deben estar sentados en silencio en una silla con la espalda apoyada y los pies sobre el piso durante 3 a 5 minutos antes de la medición. Es fundamental utilizar un manguito del tamaño correcto; debe contarse con una variedad de tamaños de manguitos, incluido un manguito para el muslo. El ancho del manguito debe tener, al menos, el 40% de la circunferencia de la parte media del brazo y la longitud del manguito inflable debe corresponder entre 80 y 100% de esa circunferencia. Un manguito que es demasiado pequeño resulta en una medición erróneamente alta. Si el tamaño del niño está entre distintas tallas de manguito, se debe usar la más grande porque es menos probable que resulte en una medición incorrecta. En general, deben tomarse al menos dos mediciones en cada consulta, sobre todo si la medición inicial es alta.

Evaluación de la tensión arterial

Los valores normativos de tensión arterial pediátrica se basan en medición por auscultación manual. En la actualidad, la mayoría de las pruebas de cribado para la tensión arterial se realizan con dispositivos oscilométricos porque son fáciles de usar, reducen el sesgo del observador y son mejor tolerados por los niños más pequeños y los lactantes. Las mediciones realizadas con un dispositivo oscilométrico suelen ser más altas que las obtenidas por auscultación, por lo que cualquier medición ≥ percentil 90 debe ser confirmada con el método auscultatorio.

De acuerdo con las directrices de la American Academy of Pediatrics (AAP), la monitorización sistemática de la tensión arterial debe realizarse en forma anual a partir de los 3 años (1). Si la tensión arterial está por debajo del percentil 90 o del según las pautas de la AAP, la medición se continúa en forma anual. Los niños con factores de riesgo para hipertensión, como enfermedad renal, enfermedad cardíaca o antecedentes neonatales significativos, deben ser evaluados en cada consulta, que debe realizarse antes y con mayor frecuencia.

La presión arterial elevada generalmente no se diagnostica en niños (2, 3, 4). La interpretación de los valores de la presión arterial es particularmente importante en niños menores de 13 años, en quienes las elevaciones significativas de la presión arterial son menos obvias porque los valores normales varían ampliamente según la edad, el sexo y la talla. Para simplificar el cribado, las guías de la AAP (por las siglas en inglés de Academia Estadounidense de Pediatría) proporcionan valores de la presión arterial para cada edad que, si bien no confirman el diagnóstico de hipertensión, sí indican la necesidad de una evaluación adicional (véase la tabla ). Estos valores representan el percentil 90 de la presión arterial para la cohorte de estatura más pequeña en cada edad de 1 a 12 años, por lo que los clínicos no necesitan determinar percentiles de presión arterial precisos en cada niño. La evaluación adicional suele comenzar con mediciones repetidas y el cálculo del percentil real de la presión arterial (véase tabla ), y luego con el seguimiento por un médico (es decir, si el cribado es realizado por otro profesional). La tecnología de información de la salud puede aumentar el cumplimiento de las guías clínicas con respecto al tamizaje de la tensión arterial, la prescripción de medicamentos, y el manejo de la tensión arterial. (5). Hay valores normativos de tensión arterial disponibles para lactantes < 1 año relativos a la edad gestacional, el peso al nacer, y la edad posconcepcional (6).

Tabla

Los niños con presión arterial entre los percentiles 90 y 95 deben ser controlados por el método auscultatorio dentro de los 6 meses siguientes porque en el 50 al 70% la presión arterial regresa con valores dentro del intervalo normal. Si la tensión arterial sigue siendo elevada después de 6 meses, deben recomendarse cambios en el estilo de vida (p. ej., dieta, actividad, pérdida de peso si es necesario) y debe medirse la tensión arterial en los miembros superiores e inferiores. Si la presión arterial se mantiene elevada durante los siguientes 6 meses, se puede realizar una monitorización ambulatoria de la presión arterial durante 24 horas, si es posible, o el paciente puede ser derivado a un especialista. Sin embargo, si durante este tiempo la tensión arterial vuelve a estar por debajo del percentil 90, el cronograma de monitorización anual puede reanudarse.

Si las mediciones son percentil 95 en forma sostenida pero < percentil 95 + 12 mmHg, se debe considerar que los niños tienen hipertensión en estadio 1 (véase también tabla ). Las mediciones ≥ percentil 95 + 12 mmHg o ≥ 140/90, lo que sea menor, representan una hipertensión en estadio 2.

Los niños con hipertensión en estadio 1 deben ser revisados en 1 a 2 semanas. Si la presión arterial se mantiene en estadio 1, deben tomarse las mediciones de la presión arterial en los miembros superiores e inferiores, realizar un análisis de orina y recomendar cambios en el estilo de vida. La tensión arterial debe volver a controlarse en 2 a 3 meses y, si aún está en la etapa 1, los niños deben derivarse a un especialista para su evaluación, incluida la determinación de la causa. Los niños con hipertensión estadio 2 o 1 con síntomas deben ser derivados de inmediato a un departamento de emergencias o a un especialista en pediatría para una posible hospitalización.

Monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA)

Las guías de práctica clínica enfatizan el uso de monitorización ambulatoria de la tensión arterial en la evaluación de niños y adolescentes con elevación persistente de la tensión arterial. Se debe indicar monitorización ambulatoria de la tensión arterial en todos los niños y adolescentes con hipertensión arterial de consultorio en la categoría de tensión arterial elevada por 1 año o con hipertensión etapa 1 durante 3 consultas clínicas. La monitorización ambulatoria de la tensión arterial ayuda a identificar tensión arterial falsamente elevada debido a ansiedad por la medición y a evaluar patrones circadianos de tensión arterial, ambos importantes para evaluar la hipertensión de bata blanca o enmascarada (7, 8).

La monitorización ambulatoria sistemática de la tensión arterial debe considerarse con intensidad en niños y adolescentes con condiciones de alto riesgo, incluyendo:

Están disponibles guías para la realización y la interpretación de la monitorización ambulatoria de la tensión arterial en niños y adultos jóvenes. Se ha validado la monitorización ambulatoria de la tensión arterial en niños > 5 años y están disponibles datos normativos basados en la edad y la estatura.

Evaluación de causa

En pacientes con hipertensión confirmada deben realizarse pruebas específicas para evaluar los trastornos sospechados sobre la base de la anamnesis y el examen físico (p. ej. pruebas de función tiroidea si se sospecha hipertiroidismo).

Además, la mayoría de los médicos realiza una evaluación inicial de laboratorio que incluye la medición de nitrógeno de urea en sangre (NUS), creatinina y electrolitos; un perfil lipídico en ayunas; un análisis de orina; y, especialmente en aquellos con hipertensión a edad temprana o antecedentes de análisis de orina o función renal anormales, una ecografía renal. Sin embargo, puede adoptarse un enfoque más específico basado en la edad, los síntomas y los factores de riesgo (1).

Los niños ≥ 6 años y los adolescentes que tienen hipertensión en estadio 1 asintomática y antecedentes familiares positivos de hipertensión, sobrepeso u obesidad y no tienen antecedentes sugestivos o hallazgos en el examen físico no requieren una evaluación extensa para detectar la hipertensión secundaria. Las pruebas iniciales para estos niños pueden simplificarse e incluir la medición de nitrógeno ureico en sangre, creatinina, electrolitos y calcio y una prueba de detección en orina con tira reactiva en el consultorio. Si estos resultados son normales y no hay diferencia entre las mediciones de la tensión arterial en los miembros superiores e inferiores, deben iniciarse cambios en la dieta y el estilo de vida (p. ej., actividad, pérdida de peso si es necesario) y los niños deben ser revaluados en 6 meses. Si la tensión arterial sigue elevada y el peso no se modifica o ha aumentado después de 6 meses, se debe realizar una evaluación adicional para buscar otros factores causantes de hipertensión. Los niños que presenten hipertensión asintomática en estadio 1 en 3 lecturas, pero sin antecedentes familiares y que no tengan sobrepeso, deben someterse a esta evaluación dentro de uno o dos meses. Los niños y los adolescentes que tienen hipertensión en estadio 2 o hipertensión en estadio 1 con síntomas deben ser evaluados de inmediato.

Otras evaluaciones incluyen las siguientes pruebas:

  • Panel metabólico completo en ayunas (incluyendo glucosa, enzimas hepáticas y panel de lípidos) y hemoglobina glucosilada (HbA1c, para prediabetes)

  • Ecocardiografía (para hipertrofia ventricular izquierda)

  • Ratio albúmina:creatinina urinaria y análisis de orina

  • Ecografía renal

Si los resultados de las pruebas son normales, los cambios en la dieta y el estilo de vida se continúan durante otros 6 meses, y se puede sugerir una consulta con un nutricionista. Sin embargo, si hay evidencia de una condición comórbida, la tensión arterial sigue siendo elevada, y el peso no ha disminuido, debe considerarse la terapia farmacológica.

Niños < 6 años que no tienen sobrepeso y que carecen de antecedentes familiares significativos de hipertensión, todos los niños ≤ 3 años de edad, y aquellos con hipertensión en estadio 1 con síntomas o en estadio 2 deben someterse a una evaluación inicial más completa, teniendo en cuenta que cuanto mayor sea la tensión arterial y cuanto más pequeño es el niño, será más probable encontrar una causa de hipertensión secundaria. Estos niños deben someterse a las siguientes pruebas:

  • Panel metabólico completo

  • Hemograma completo

  • Análisis de orina

  • Índice albúmina:creatinina en orina

  • Actividad plasmática de la renina y niveles de aldosterona

  • Pruebas de la función tiroidea

  • Evaluación de la actividad de las catecolaminas (p. ej., mediante la medición de las metanefrinas libres en el plasma)

  • Ecografía renal con flujo Doppler

  • Ecocardiografía

La otra opción para estos niños es una derivación temprana a un nefrólogo pediátrico, porque la mayoría de las causas comunes de hipertensión secundaria en los niños están relacionadas con el riñón. Un nefrólogo pediátrico realizaría esta misma evaluación junto con otras imágenes renales, como una gammagrafía renal con ácido dimercaptosuccínico marcado con tecnecio-99m (DMSA) (para buscar cicatrices renales) y/o angiografía por sustracción digital (en busca de enfermedad vascular renal).

Referencias del diagnóstico

  1. 1. Flynn JT, Kaelber DC, Baker-Smith CM, et al. Clinical Practice Guideline for Screening and Management of High Blood Pressure in Children and Adolescents [published correction appears in Pediatrics 2017 Dec;140(6):e20173035. doi: 10.1542/peds.2017-3035] [published correction appears in Pediatrics 2018 Sep;142(3):e20181739. doi: 10.1542/peds.2018-1739]. Pediatrics 2017;140(3):e20171904. doi:10.1542/peds.2017-1904

  2. 2. Beacher DR, Chang SZ, Rosen JS, et al. Recognition of elevated blood pressure in an outpatient pediatric tertiary care setting. J Pediatr 2015;166(5):1233-1239.e1. doi:10.1016/j.jpeds.2015.02.006

  3. 3. Brady TM, Solomon BS, Neu AM, Siberry GK, Parekh RS. Patient-, provider-, and clinic-level predictors of unrecognized elevated blood pressure in children. Pediatrics 2010;125(6):e1286-e1293. doi:10.1542/peds.2009-0555

  4. 4. Hansen ML, Gunn PW, Kaelber DC. Underdiagnosis of hypertension in children and adolescents. JAMA 2007;298(8):874-879. doi:10.1001/jama.298.8.874

  5. 5. Zachariah JP, Singh T, Collinson S, et al. Pediatric High Blood Pressure Recognition Associated With Electronic Decision Support: A Cohort Analysis. Hypertension 2024;81(12):2501-2509. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.124.23532

  6. 6. Dionne JM, Abitbol CL, Flynn JT. Hypertension in infancy: diagnosis, management and outcome [published correction appears in Pediatr Nephrol. 2012 Jan;27(1):159-60]. Pediatr Nephrol 2012;27(1):17-32. doi:10.1007/s00467-010-1755-z

  7. 7. Flynn JT, Daniels SR, Hayman LL, et al. Update: ambulatory blood pressure monitoring in children and adolescents: a scientific statement from the American Heart Association. Hypertension 2014;63(5):1116-1135. doi:10.1161/HYP.0000000000000007

  8. 8. Flynn JT, Urbina EM, Brady TM, et al. Ambulatory Blood Pressure Monitoring in Children and Adolescents: 2022 Update: A Scientific Statement From the American Heart Association. Hypertension 2022;79(7):e114-e124. doi:10.1161/HYP.0000000000000215

Tratamiento de la hipertensión en niños

  • Modificaciones terapéuticas del estilo de vida (incluyendo modificaciones dietéticas, pérdida de peso, y ejercicio)

  • A veces, medicamentos

A todos los niños con presión arterial elevada se les recomiendan modificaciones terapéuticas del estilo de vida que pueden ayudar a reducir la presión arterial, como mejora dietética y ejercicio. Las claves para la reducción de peso en la infancia son los hábitos alimentarios saludables y el aumento de la actividad física. Una dieta más alta en frutas, verduras, legumbres y productos lácteos bajos en grasa y baja en sal, como la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), se ha asociado con menor presión arterial (1,2). Los cambios en la dieta también deben incluir un límite de calorías basado en el nivel de actividad, la edad y el sexo. La ingesta de sal debe ser < 2300 mg/día en los niños mayores de 13 años y < 2 a 3 mEq/kg/día en niños más pequeños. Los niños de 6 a 17 años deben realizar 30 a 60 minutos de actividad física moderada a vigorosa por día o al menos 3 a 5 días a la semana. Los niños más pequeños deben estar físicamente activos durante todo el día.

Los objetivos del tratamiento son, en forma típica, una PA en un percentil < 90 o, en niños mayores, < 130/80, lo que sea menor; a veces el objetivo del tratamiento es < 120/80. En los niños con enfermedad renal, el objetivo es una tensión arterial promedio durante 24 horas por debajo del percentil 50. Los niños con hipertensión estadio 2 o hipertensión estadio 1 con síntomas, evidencia de daño de órganos diana, diabetes o enfermedad renal deben ser derivados a un especialista para comenzar una terapia más rápida y/o dirigida.

Terapia farmacológica para la hipertensión en niños

El tratamiento farmacológico inmediato se inicia de forma característica (junto con la modificación terapéutica del estilo de vida) para los niños con:

  • Hipertensión sintomática en cualquier estadio o nivel

  • Hipertensión en etapa 1 con cualquier evidencia de disfunción o daño en órganos diana.

  • Hipertensión en estadio 2, incluso con un factor de riesgo evidente y modificable (p. ej., obesidad), que debe abordarse mientras se controla la tensión arterial

  • Cualquier etapa de la hipertensión en presencia de enfermedad renal crónica, diabetes o enfermedad cardíaca

Si la gravedad de la hipertensión es tal que pone en peligro la vida y podría causar (o ha causado) daño significativo a órganos diana, entonces se clasifica y se trata como hipertensión aguda grave.

En niños con presión arterial elevada o hipertensión en estadio 1 (véase Clasificación de la presión arterial en los niños) sin síntomas o disfunción de órganos diana, se inician cambios en el estilo de vida y si estos no reducen suficientemente la presión arterial en aproximadamente 6 meses, puede ser necesario el tratamiento farmacológico (3).

Cuando está indicada la terapia antihipertensiva, en forma típica se recomienda un enfoque de cuidado escalonado para el inicio y escalamiento de la dosificación de medicamentos. Un agente de primera línea debe iniciarse en el rango de dosis más bajo recomendado, con monitorización continua de la tensión arterial. Si la tensión arterial permanece por encima del rango deseado, la dosis se aumenta gradualmente hasta lograr un control adecuado o hasta alcanzar la dosis máxima recomendada, momento en el cual debe agregarse un medicamento de una clase diferente.

Aunque medicamentos específicos pueden preferirse en entornos clínicos individuales basados en beneficios putativos o en la respuesta predicha, existe una variación considerable en la elección de un primer agente. La mayoría de los médicos comienza con un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina (ECA), un bloqueante del receptor de angiotensina II (BRA), un bloqueante de los canales de calcio, o un diurético tiazídico. Estas clases de medicamentos pueden administrarse en una sola dosis diaria. Los inhibidores de la ECA (enzima convertidora de angiotensina) y/o los bloqueantes de los receptores de la angiotensina II (BRA) se deben utilizar en pacientes con enfermedad renal crónica o diabetes porque se ha demostrado que reducen la progresión de la enfermedad renal (3). Deben considerarse alternativas a estas clases en niñas que han alcanzado la menarca y son, o pueden ser, sexualmente activas sin anticoncepción fiable porque los inhibidores de la ECA y los bloqueantes de los receptores de la angiotensina II (BRA) pueden producir efectos teratogénicos significativos. En todos los pacientes se debe controlar la respuesta y los efectos adversos relacionados con medicamentos, que pueden limitar la dosis y requerir el agregado de un segundo agente o el reemplazo completo del primer agente. 

Las clases de fármacos por vía oral utilizados para tratar la hipertensión incluyen

Para un análisis más detallado de cada clase y de sus medicamentos específicos, véase Fármacos para la hipertensión en niños.

Referencias del tratamiento

  1. 1. Couch SC, Saelens BE, Khoury PR, et al. Dietary Approaches to Stop Hypertension Dietary Intervention Improves Blood Pressure and Vascular Health in Youth With Elevated Blood Pressure. Hypertension 2021;77(1):241-251. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.120.16156

  2. 2. Zafarmand MH, Spanjer M, Nicolaou M, et al. Influence of Dietary Approaches to Stop Hypertension-Type Diet, Known Genetic Variants and Their Interplay on Blood Pressure in Early Childhood: ABCD Study. Hypertension 2020;75(1):59-70. doi:10.1161/HYPERTENSIONAHA.118.12292

  3. 3. Flynn JT, Kaelber DC, Baker-Smith CM, et al. Clinical Practice Guideline for Screening and Management of High Blood Pressure in Children and Adolescents [published correction appears in Pediatrics 2017 Dec;140(6):e20173035. doi: 10.1542/peds.2017-3035] [published correction appears in Pediatrics 2018 Sep;142(3):e20181739. doi: 10.1542/peds.2018-1739]. Pediatrics 2017;140(3):e20171904. doi:10.1542/peds.2017-1904

Prevención

  • Reducción de peso

  • Ejercicio

  • Reducción de la ingesta de sal

  • Reducción de los factores de riesgo cardiovascular

La obesidad infantil es un contribuyente mayor a la hipertensión. Los médicos deben fomentar dietas saludables y ejercicio regular en todos los pacientes pediátricos. Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y productos lácteos bajos en grasa y baja en sodio, como la dieta DASH (Dietary Approach to Stop Hypertension, Enfoques alimentarios para detener la hipertensión) (1), pueden ayudar tanto a tratar como a prevenir la obesidad y la hipertensión. Se recomienda que los niños consuman menos de 2300 mg de sodio por día (incluso menos para niños < 13 años) (2).

Los niños de 6 a 17 años deben realizar 30 a 60 minutos de actividad física moderada a vigorosa al menos 3 a 5 días por semana. Los niños más pequeños deben estar físicamente activos durante todo el día.

Es importante detectar el tabaquismo en los niños y, cuando sea necesario, ayudar a implementar un programa para dejar de fumar. Además, es importante evaluar el uso de cafeína (incluidas las bebidas energéticas), alcohol y drogas, todos los cuales pueden desempeñar un papel en la hipertensión.

Referencias de la prevención

  1. 1. U.S. Department of Agriculture and U.S. Department of Health and Human Services: 2020–2025 Dietary Guidelines for Americans. Accessed March 4, 2025.

  2. 2. Yang Q, Zhang Z, Kukline EV, et al: Sodium intake and blood pressure among US children and adolescents. Pediatrics 130(4): 611–619, 2012. doi: 10.1542/peds.2011-3870

Conceptos clave

  • La mayor parte de la hipertensión en los niños es primaria.

  • Confirmar el diagnóstico de hipertensión con lecturas obtenidas en 3 visitas diferentes o con monitorización ambulatoria de la presión arterial.

  • Excluir las causas secundarias de hipertensión mediante examen físico y, según esté indicado por las características del paciente, mediante pruebas de laboratorio e imágenes diagnósticas.

  • Iniciar el tratamiento con cambios en el estilo de vida, sobre todo dieta y ejercicio.

  • Si los cambios en el estilo de vida son insuficientes o en presencia de síntomas o daño a órganos diana, iniciar el tratamiento con medicamentos, comenzando con un bloqueante de los canales de calcio, un inhibidor de la enzima convertidora de angiotensina/bloqueante de los receptores de angiotensina II o un diurético tiazídico.

  • Se titulan las dosis de medicación y se modifican los agentes terapéuticos hasta alcanzar la tensión arterial óptima.

Más información

Los siguientes recursos en inglés pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el MANUAL no es responsable del contenido de estos recursos.

  1. American Academy of Pediatrics: Clinical Practice Guideline for Screening and Management of High Blood Pressure in Children and Adolescents (2017)

  2. U.S. Department of Agriculture and U.S. Department of Health and Human Services: 2020–2025 Dietary Guidelines for Americans

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