Complicaciones a largo plazo de la diabetes mellitus

PorErika F. Brutsaert, MD, New York Medical College
Reviewed ByGlenn D. Braunstein, MD, Cedars-Sinai Medical Center
Revisado/Modificado Modificado dic 2025
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Vista para pacientes

En pacientes con diabetes mellitus, tras varios años de hiperglucemia mal controlada aparecen múltiples complicaciones, sobre todo vasculares, que afectan los vasos pequeños (microvasculares), los grandes vasos (macrovasculares), o ambos.

Los mecanismos por los que se desarrolla la enfermedad vascular incluyen (1):

  • Glucosilación de proteínas séricas y tisulares con formación de productos finales de la glicación avanzada

  • Producción de superóxido

  • Activación de la proteíncinasa C, una molécula señal que aumenta la permeabilidad vascular y causa disfunción endotelial

  • Vías aceleradas de biosíntesis de hexosamina y poliol que conducen a la acumulación de sorbitol en los tejidos

  • Hipertensión y dislipidemias que comúnmente acompañan a la diabetes mellitus

  • Microtrombosis arteriales

  • Efectos proinflamatorios y protrombóticos de la hiperglucemia y la hiperinsulinemia que afectan la autorregulación vascular

La enfermedad microvascular es la base de 3 manifestaciones frecuentes y devastadoras de la diabetes mellitus:

La enfermedad microvascular también puede afectar la cicatrización de la piel, de manera que incluso defectos menores en su integridad pueden conducir al desarrollo de úlceras más profundas que se infectan fácilmente, en particular en los miembros inferiores. El control exhaustivo de la glucemia puede evitar o retrasar muchas de estas complicaciones, pero puede no revertirlas una vez establecidas.

La enfermedad macrovascular implica aterosclerosis de los grandes vasos, que puede conducir a:

La disfunción inmunitaria es otra complicación importante de la enfermedad y se debe a los efectos directos de la hiperglucemia sobre la inmunidad celular. Los pacientes con diabetes mellitus son particularmente susceptibles a infecciones bacterianas y micóticas.

Calculadoras para estimar el riesgo cardiovascular en pacientes con diabetes
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Referencia general

  1. 1. Paul S, Ali A, Katare R. Molecular complexities underlying the vascular complications of diabetes mellitus - A comprehensive review. J Diabetes Complications. 2020;34(8):107613. doi:10.1016/j.jdiacomp.2020.107613

Seguimiento de complicaciones a largo plazo

El momento del cribado inicial de las complicaciones microvasculares varía según el tipo de diabetes y la edad del paciente, mientras que el cribado de la mayoría de las complicaciones macrovasculares comienza con el diagnóstico. (Véanse Diabetes tipo 1 - Complicaciones y Diabetes tipo 2 - Complicaciones.) Una vez iniciado el cribado, el seguimiento habitual de las complicaciones incluye (1, 2, 3):

  • Retinopatía: examen oftalmológico dilatado e integral cada 1 a 2 años

  • Nefropatía: índice albúmina:creatinina en una muestra de orina al azar y tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) una vez al año

  • Hipertensión: Medición de la tensión arterial en cada visita

  • Neuropatía y úlceras del pie: examen del pie con evaluación de pulsos, reflejos, temperatura o sensación de pinchazo, vibración y prueba de monofilamento una vez al año

  • Enfermedad cardiovascular aterosclerótica: perfil lipídico anual; cribado adicional según signos, síntomas y factores de riesgo adicionales

Se debe preguntar a todos los hombres sobre la presencia de disfunción eréctil, que puede deberse a causas microvasculares, macrovasculares y/o neurogénicas en la diabetes.

La evaluación inicial para pacientes con diabetes tipo 2 también debe incluir cribado de enfermedad arterial periférica, esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica y esteatohepatitis, además de insuficiencia cardíaca, según sea apropiado. El cribado de la enfermedad hepática se realiza cada 1 a 2 años con la herramienta de estimación de riesgo de fibrosis FIB-4 basada en análisis de sangre (4).

Muchos médicos consideran que el ECG basal es importante dado el riesgo elevado de cardiopatía.

Referencias sobre complicaciones posparto

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 10. Cardiovascular Disease and Risk Management: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S207-S238. doi:10.2337/dc25-S010

  2. 2. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 11. Chronic Kidney Disease and Risk Management: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S239-S251. doi:10.2337/dc25-S011

  3. 3. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 12. Retinopathy, Neuropathy, and Foot Care: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S252-S265. doi:10.2337/dc25-S012

  4. 4. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 4. Comprehensive Medical Evaluation and Assessment of Comorbidities: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S59-S85. doi:10.2337/dc25-S004

Retinopatía diabética

La retinopatía diabética es una causa frecuente de ceguera en los adultos en los Estados Unidos (1). En un principio, esta entidad se caracteriza por microaneurismas en los capilares de la retina (retinopatía de fondo) y luego por neovascularización (retinopatía proliferativa) y edema macular. No se hallan síntomas tempranos, sino que el paciente puede desarrollar visión borrosa en áreas localizadas, desprendimiento del cuerpo vítreo o la retina y pérdida total o parcial de la visión; la velocidad de progresión es muy variable.

La detección y el diagnóstico se realizan mediante el examen de la retina realizado por un oftalmólogo, lo que se debe hacer periódicamente (normalmente cada año), tanto en la diabetes mellitus tipo 1 como en la tipo 2 (1). La detección y el tratamiento tempranos son fundamentales para prevenir la pérdida de la visión.

El tratamiento para todos los pacientes incluye monitorización glucémica intensiva y control de la presión arterial. Los inhibidores del factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) (p. ej., aflibercept, bevacizumab, ranibizumab, brolucizumab, faricimab) y, a veces, fotocoagulación focalizada con láser, se utilizan para el edema macular y también pueden usarse para la retinopatía proliferativa. La fotocoagulación panretiniana con láser se utiliza en la retinopatía diabética proliferativa y a veces en la retinopatía diabética no proliferativa grave.

Referencia sobre la retinopatía diabética

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 12. Retinopathy, Neuropathy, and Foot Care: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S252-S265. doi:10.2337/dc25-S012

Nefropatía diabética

La nefropatía diabética, una forma de enfermedad renal crónica, ocurre en el 20 al 40% de los adultos con diabetes (1). Esta entidad se caracteriza por engrosamiento de la membrana basal glomerular, expansión del mesangio y esclerosis glomerular. Estos cambios provocan hipertensión glomerular y disminución progresiva de la tasa de filtración glomerular. La hipertensión arterial sistémica puede acelerar la progresión del cuadro. La enfermedad suele ser asintomática hasta la aparición de un síndrome nefrótico o de la insuficiencia renal.

El diagnóstico se realiza mediante la detección de albúmina en orina o una disminución de la TFG. Una vez que se ha iniciado el cribado, el nivel de albúmina en orina debe monitorearse anualmente para que la nefropatía pueda detectarse tempranamente (1). La monitorización puede hacerse con la determinación del indice albúmina:creatinina sobre una muestra de orina o medir la concentración de albúmina en orina de 24 horas. Un índice 30 mg/g ( 3,4 mg/mmol) o una excreción de albúmina de 30 a 299 mg/día indica un aumento moderado de la albuminuria (antes llamada microalbuminuria) y nefropatía diabética temprana. Una excreción de albúmina 300 mg/día se considera una albuminuria muy elevada (antes llamada macroalbuminuria), o proteinuria manifiesta, e indica una nefropatía diabética más avanzada. Típicamente, una tira reactiva de orina es positiva solo si la excreción de proteína excede de 300 a 500 mg/día. La TFG se considera anormal cuando es < 60 mL/min/1,73 m2.

El tratamiento consiste en el control estricto de la glucemia combinado con el control de la presión arterial.

Debe administrarse un inhibidor de la enzima convertidora de la angiotensina (ECA) o un bloqueante del receptor de angiotensina II (BRA) una vez identificado el primer signo de albuminuria (relación albúmina:creatinina 30 mg/g [≥ 3,4 mg/mmol]) y en pacientes con hipertensión, para prevenir la progresión de la nefropatía, porque estos fármacos reducen la presión sanguínea intraglomerular y, en consecuencia, ejercen efectos nefroprotectores (1). Sin embargo, estos medicamentos no han demostrado ser beneficiosos para la prevención primaria (es decir, en los pacientes que no tienen albuminuria o hipertensión) (2, 3, 4).

Los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa 2 (SGLT-2) también retrasan la progresión de la enfermedad renal y reducen el riesgo cardiovascular, y deben prescribirse en pacientes con nefropatía diabética que tienen una tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) 20 mL/minuto y una relación albúmina:creatinina en orina ≥ 200 mg/g (1). Los agonistas del receptor del péptido semejante al glucagón-1 (GLP-1), que también han mostrado efectos nefroprotectores, pueden considerarse si los inhibidores de SGLT-2 están contraindicados, o para beneficios glucémicos y cardiovasculares adicionales en pacientes con nefropatía diabética (5).

También se ha demostrado que la finerenona, un antagonista del receptor de mineralocorticoides no esteroideo, disminuye el riesgo de progresión de la enfermedad renal diabética y los eventos cardiovasculares y se puede utilizar junto con o en lugar de un inhibidor de la ECA o un BRA, particularmente en pacientes con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular (5, 6).

Referencias de la nefropatía diabética

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 11. Chronic Kidney Disease and Risk Management: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S239-S251. doi:10.2337/dc25-S011

  2. 2. Bilous R, Chaturvedi N, Sjølie AK, et al. Effect of candesartan on microalbuminuria and albumin excretion rate in diabetes: three randomized trials. Ann Intern Med. 2009;151(1):11-W4. doi:10.7326/0003-4819-151-1-200907070-00120

  3. 3. Randomised placebo-controlled trial of lisinopril in normotensive patients with insulin-dependent diabetes and normoalbuminuria or microalbuminuria. The EUCLID Study Group. Lancet. 1997;349(9068):1787-1792.

  4. 4. Mauer M, Zinman B, Gardiner R, et al. Renal and retinal effects of enalapril and losartan in type 1 diabetes. N Engl J Med. 2009;361(1):40-51. doi:10.1056/NEJMoa0808400

  5. 5. Agarwal A, Mustafa R, Manja V, et al. Cardiovascular, kidney related, and weight loss effects of therapeutics for type 2 diabetes: a living clinical practice guideline. BMJ. 2025;390:e082071. doi:10.1136/bmj-2024-082071

  6. 6. Veneti S, Tziomalos K. The Role of Finerenone in the Management of Diabetic Nephropathy. Diabetes Ther. 2021;12(7):1791-1797. doi:10.1007/s13300-021-01085-z

Neuropatía Diabética

La neuropatía diabética se produce como resultado de la isquemia nerviosa causada por la enfermedad microvascular, además de por los efectos directos de la hiperglucemia sobre las neuronas y los cambios metabólicos intracelulares que afectan la función de los nervios. Se describieron numerosos tipos, los cuales se mencionan a continuación:

La polineuropatía simétrica es más común y afecta las porciones distales de los pies y las manos (distribución de medias y guantes); se manifiesta con parestesias, disestesias o una pérdida indolora del sentido del tacto, la vibración, la propiocepción o la temperatura. En los miembros inferiores, estos síntomas pueden evitar que los pacientes adviertan traumatismos en los pies debido a calzado inadecuado y a un apoyo anormal del peso, lo que a su vez puede promover la aparición de úlceras e infecciones en los pies, fracturas, subluxaciones y luxaciones o la destrucción de la estructura normal del pie (artropatía de Charcot). La neuropatía de fibras pequeñas se caracteriza por dolor, entumecimiento y pérdida de la sensibilidad térmica con conservación de la sensibilidad vibratoria y el sentido de la posición. Los pacientes tienden a desarrollar úlceras y degeneración neuropática de los pies y muestran una incidencia elevada de neuropatía autónoma. La neuropatía a predominio de fibras grandes se caracteriza por debilidad muscular, pérdida de la sensibilidad vibratoria, el sentido de posición y los reflejos osteotendinosos. Puede producirse una atrofia de los músculos intrínsecos de los pies, lo que ocasiona su caída.

La neuropatía autónoma puede ocasionar hipotensión ortostática, intolerancia al ejercicio, taquicardia en reposo, disfagia, náuseas y vómitos (secundarios a gastroparesia), estreñimiento y/o diarrea (incluido el síndrome de vaciado gástrico rápido o dumping), incontinencia fecal, retención e/o incontinencia urinaria, disfunción eréctil y eyaculación retrógrada y disminución de la lubricación vaginal.

Las radiculopatías afectan con mayor frecuencia las raíces nerviosas desde L2 (lumbar) hasta L4, lo que produce dolor, debilidad y atrofia de los miembros inferiores (amiotrofia diabética), o desde T4 (torácica) hasta T12, con generación de dolor abdominal (polirradiculopatía torácica).

Las neuropatías craneales generan diplopía, ptosis y anisocoria cuando afectan el tercer nervio craneal o parálisis motoras cuando afectan el cuarto o el sexto nervio craneal.

Las mononeuropatías producen debilidad y entumecimiento de los dedos (nervio mediano) o caída de la posición del pie (nervio peroneo). Los pacientes con diabetes mellitus también son más susceptibles a presentar trastornos por compresión nerviosa, como síndrome del túnel carpiano. Las mononeuropatías también pueden aparecer en varios sitios simultáneamente (mononeuritis múltiple). Todas las variedades tienden a afectar a pacientes ancianos en forma predominante y suelen resolverse espontáneamente tras varios meses; no obstante, los trastornos por compresión nerviosa no resuelven.

El diagnóstico de la polineuropatía simétrica se realiza a través de la detección de las deficiencias sensitivas y la disminución de los reflejos aquilianos. La pérdida de la capacidad de detectar el contacto delicado de un monofilamento de nailon indica que el paciente tiene el máximo riesgo para desarrollar úlceras en el pie (véase figura ). Alternativamente, se puede utilizar un diapasón de 128 Hz para evaluar la sensibilidad vibratoria en el dorso del primer dedo.

Puede ser necesaria una electromiografía y estudios para evaluar la conducción nerviosa para todas las formas de neuropatía, que a menudo se emplean para excluir otras causas de síntomas neuropáticos, como la radiculopatía no diabética y el síndrome del túnel carpiano.

El manejo de la neuropatía implica un enfoque multidimensional que incluye el control de la glucemia, el cuidado regular de los pies, y el tratamiento del dolor. El control estricto de la glucemia puede reducir la neuropatía. Los tratamientos para disminuir la gravedad de los síntomas son cremas de capsaicina tópica, antidepresivos tricíclicos (p. ej., amitriptilina), inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina (p. ej., duloxetina) y anticonvulsivos (p. ej., pregabalina, gabapentina). En los pacientes con pérdida de la sensibilidad deben examinarse los pies todos los días para detectar traumatismos menores y prevenir su progresión a infecciones que amenacen la vitalidad del miembro (1).

Pruebas de cribado para el pie diabético

Las complicaciones del pie diabético (cambios en la piel, ulceración, infección, gangrena) son frecuentes y se atribuyen no solo a la neuropatía microvascular sino también a la enfermedad arterial periférica macrovascular y a la inmunodepresión relativa. Estas complicaciones pueden provocar en última instancia amputaciones de los miembros inferiores.

Es preciso examinar los pies de los pacientes al menos 1 vez al año para identificar alteraciones en la sensibilidad a la compresión, la vibración, el dolor o la temperatura, características de la neuropatía periférica. El dolor a la compresión se evalúa mejor con un estesiómetro de monofilamento (véase figura ) (1). Debe evaluarse todo el pie, y en especial la piel debajo de las cabezas de los metatarsianos, en busca de erosiones y signos de isquemia o infección, como úlceras, gangrena, infecciones micóticas en las uñas, disminución de los pulsos y pérdida del vello.

Pruebas de cribado para el pie diabético

Se tocan sitios específicos de cada pie con un estesiómetro de monofilamento 10-g, que se presiona contra estas áreas hasta que se dobla. Esta prueba proporciona un estímulo constante y reproducible de presión (usualmente una fuerza de 10-g), que puede emplearse para controlar los cambios en la sensibilidad con el paso del tiempo. Hay que evaluar ambos pies y registrar la presencia (+) o la ausencia () de sensibilidad en cada sitio.

Referencia sobre la neuropatía diabética

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 12. Retinopathy, Neuropathy, and Foot Care: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S252-S265. doi:10.2337/dc25-S012

Enfermedad Macrovascular

La aterosclerosis de los grandes vasos se produce como resultado de la hiperinsulinemia, las dislipidemias y la hiperglucemia características de la diabetes mellitus. Sus manifestaciones son:

El diagnóstico se establece mediante la historia clínica y el examen físico, o mediante cribado. El tratamiento consiste en el control riguroso de los factores de riesgo ateroesclerótico, incluyendo el control riguroso de la glucosa plasmática, los lípidos y la presión arterial, combinado con la cesación del tabaquismo y el tratamiento con un inhibidor de SGLT2 o un agonista del receptor GLP-1, aspirina, si está indicada, y estatinas (1, 2). Un enfoque multifactorial que incluye el manejo del control de la glucemia, la hipertensión y la dislipidemia, puede ser eficaz en la reducción de la tasa de eventos cardiovasculares. A diferencia de lo que ocurre con la enfermedad microvascular, se ha demostrado que el control intensivo solo de la glucemia reduce el riesgo en la diabetes tipo 1 pero no en la tipo 2 (3, 4, 5). Los inhibidores de SGLT2 y los agonistas del receptor GLP-1 disminuyen el riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores.

Referencias de la enfermedad macrovascular

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 10. Cardiovascular Disease and Risk Management: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S207-S238. doi:10.2337/dc25-S010

  2. 2. Agarwal A, Mustafa R, Manja V, et al. Cardiovascular, kidney related, and weight loss effects of therapeutics for type 2 diabetes: a living clinical practice guideline. BMJ. 2025;390:e082071. doi:10.1136/bmj-2024-082071

  3. 3. ACCORD Study Group; ACCORD Eye Study Group, Chew EY, et al. Effects of medical therapies on retinopathy progression in type 2 diabetes [published correction appears in N Engl J Med. 2011 Jan 13;364(2):190] [published correction appears in N Engl J Med. 2012 Dec 20;367(25):2458]. N Engl J Med. 2010;363(3):233-244. doi:10.1056/NEJMoa1001288

  4. 4. Nathan DM, Cleary PA, Backlund JY, et al. Intensive diabetes treatment and cardiovascular disease in patients with type 1 diabetes. N Engl J Med. 2005;353(25):2643-2653. doi:10.1056/NEJMoa052187

  5. 5. Zoungas S, Chalmers J, Neal B, et al. Follow-up of blood-pressure lowering and glucose control in type 2 diabetes. N Engl J Med. 2014;371(15):1392-1406. doi:10.1056/NEJMoa1407963

Insuficiencia cardíaca y cardiomiopatía

Se cree que la aparición de una miocardiopatía diabética se debe a numerosos factores, como la aterosclerosis epicárdica, la hipertensión arterial y la hipertrofia del ventrículo izquierdo, la enfermedad microvascular, la disfunción endotelial y autonómica, la obesidad y los trastornos metabólicos. Los pacientes presentan una insuficiencia cardíaca que es consecuencia del compromiso de la función sistólica y diastólica del ventrículo izquierdo y tienen más probabilidades de presentarla después de un infarto de miocardio.

Los pacientes con diabetes tipo 2 e insuficiencia cardíaca, con fracción de eyección reducida o preservada, deben tratarse con un inhibidor de SGLT2. Aquellos con insuficiencia cardíaca sintomática con fracción de eyección preservada y obesidad también pueden recibir un agonista del receptor GLP-1 (1).

Referencia de insuficiencia cardíaca y miocardiopatía

  1. 1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 9. Pharmacologic Approaches to Glycemic Treatment: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S181-S206. doi:10.2337/dc25-S009

Infección

Los pacientes con diabetes mellitus mal controlada son más susceptibles a desarrollar infecciones bacterianas y micóticas debido a los efectos adversos de la hiperglucemia sobre la función de los granulocitos y las células T. Además de un aumento global del riesgo de enfermedad infecciosa, los individuos con diabetes tienen mayor susceptibilidad de experimentar infecciones mucocutáneas micóticas (p. ej., candidiasis bucal y vaginal) y las infecciones bacterianas en los pies (incluso osteomielitis), que se exacerban en general cuando hay una insuficiencia vascular en el miembro inferior y una neuropatía diabética. La hiperglucemia es un factor de riesgo bien establecido para las infecciones del sitio quirúrgico.

Las personas con diabetes tienen mayor riesgo de enfermedad grave o muerte por infección por SARS-CoV-2 (COVID-19); la diabetes tipo 1 o 2 es un factor de riesgo independiente para la muerte relacionada con COVID (1). En las personas con diabetes infectadas por COVID-19, los niveles más altos de glucosa en sangre se han asociado con peores resultados, incluida una mayor mortalidad. Varios estudios han informado un mayor riesgo de diabetes tipo 1 de inicio reciente asociada con COVID-19 (2); sin embargo, otros estudios han sugerido que este efecto en los estudios se debió a un retraso en el diagnóstico debido a los cierres de instituciones durante la pandemia.

Referencias de infección

  1. 1. Hartmann-Boyce J, Rees K, Perring JC, et al. Risks of and From SARS-CoV-2 Infection and COVID-19 in People With Diabetes: A Systematic Review of Reviews [published correction appears in Diabetes Care. 2022 Jun 2;45(6):1489]. Diabetes Care. 2021;44(12):2790-2811. doi:10.2337/dc21-0930

  2. 2. D'Souza D, Empringham J, Pechlivanoglou P, Uleryk EM, Cohen E, Shulman R. Incidence of Diabetes in Children and Adolescents During the COVID-19 Pandemic: A Systematic Review and Meta-Analysis. JAMA Netw Open. 2023;6(6):e2321281. doi:10.1001/jamanetworkopen.2023.21281

Enfermedad hepática asociada con disfunción metabólica (MASLD)

La enfermedad hepática esteatótica asociada con disfunción metabólica (MASLD por sus siglas en inglés, antes conocida como enfermedad hepática grasa no alcohólica [NAFLD por sus siglas en inglés]), es una comorbilidad importante de la diabetes tipo 2. Algunos estudios muestran que más de la mitad de los pacientes con diabetes tipo 2 tienen enfermedad hepática asociada con disfunción metabólica (MASLD) (1). La enfermedad hepática asociada con disfunción metabólica (MASLD) también se puede ver en pacientes con síndrome metabólico, obesidad, y dislipidemia, en ausencia de diabetes mellitus.

El diagnóstico de enfermedad hepática asociada con disfunción metabólica (MASLD) requiere evidencias de esteatosis hepática en estudios de diagnóstico por imágenes o en las pruebas histológicas y la ausencia de otras causas de acumulación de grasa (como el consumo de alcohol o medicamentos que causen la acumulación de grasa) (2). La enfermedad hepática asociada con disfunción metabólica (MASLD) ocurre cuando hay 5% de esteatosis hepática, pero sin evidencia de lesión hepatocelular. Por el contrario, la esteatohepatitis asociada con disfunción metabólica (MASH), antes conocida como esteatohepatitis no alcohólica, requiere tanto esteatosis hepática ( 5%) como inflamación con lesión de los hepatocitos. La fibrosis también se puede ver en la esteatohepatitis asociada con disfunción metabólica (MASH) y puede ocasionar cirrosis. La patogenia de la enfermedad hepática asociada con disfunción metabólica (MASLD) no se conoce bien, pero está claramente relacionada con la resistencia a la insulina, que induce la acumulación de triglicéridos en el hígado.

Las personas con diabetes tipo 2 pueden someterse a pruebas de cribado para la detección de fibrosis mediante el cálculo del índice de fibrosis 4 para la fibrosis hepática (índice FIB-4) que se basa en la edad, los niveles de aminotransferasa y el recuento de plaquetas. Se pueden realizar más pruebas para buscar fibrosis, con elastografía transitoria o marcadores sanguíneos de fibrosis si la puntuación de FIB-4 muestra un riesgo indeterminado o alto de fibrosis.

Calculadora clínica

Las claves del tratamiento se basan en la dieta, el ejercicio y la pérdida de peso. En caso de esteatohepatitis asociada con disfunción metabólica demostrada por biopsia o alto riesgo de fibrosis hepática (basado en pruebas no invasivas), hay evidencia de beneficio con pioglitazona y agonistas del receptor GLP-1, o un agonista dual GIP/GLP-1 del receptor para la esteatohepatitis asociada con disfunción metabólica, por lo que se prefieren estos agentes para el manejo glucémico, y se puede considerar terapia combinada (3, 4). Además, los adultos con diabetes tipo 2 o prediabetes con fibrosis hepática moderada (F2) o avanzada (F3) en la histología hepática, o según una prueba validada basada en imágenes o en sangre, deben ser considerados para tratamiento con un agonista del receptor beta de la hormona tiroidea. MASH/MASLD con fibrosis F2 o mayor también debe derivarse a un gastroenterólogo o hepatólogo con experiencia en MASLD. En pacientes con diabetes y evidencia de esteatohepatitis asociada con disfunción metabólica (MASH), se ha demostrado que el uso de pioglitazona y/o un agonista del receptor GLP-1 o un agonista dual del receptor GIP/GLP-1 retrasa la progresión de la fibrosis (5, 6, 7, 8). Se pueden utilizar otros medicamentos que se sabe que inducen pérdida de peso en la diabetes (p. ej., inhibidores de SGLT-2).

Referencias de la enfermedad hepática asociada con disfunción metabólica (MASLD)

  1. 1. Lee YH, Cho Y, Lee BW, et al. Nonalcoholic Fatty Liver Disease in Diabetes. Part I: Epidemiology and Diagnosis [published correction appears in Diabetes Metab J 2019 Oct;43(5):731]. Diabetes Metab J. 2019;43(1):31-45. doi:10.4093/dmj.2019.0011

  2. 2. Cusi K, Isaacs S, Barb D, et al. American Association of Clinical Endocrinology Clinical Practice Guideline for the Diagnosis and Management of Nonalcoholic Fatty Liver Disease in Primary Care and Endocrinology Clinical Settings: Co-Sponsored by the American Association for the Study of Liver Diseases (AASLD). Endocr Pract. 2022;28(5):528-562. doi:10.1016/j.eprac.2022.03.010

  3. 3. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 9. Pharmacologic Approaches to Glycemic Treatment: Standards of Care in Diabetes-2025. Diabetes Care. 2025;48(1 Suppl 1):S181-S206. doi:10.2337/dc25-S009

  4. 4. Patel Chavez C, Cusi K, Kadiyala S. The Emerging Role of Glucagon-like Peptide-1 Receptor Agonists for the Management of NAFLD. J Clin Endocrinol Metab. 2022;107(1):29-38. doi:10.1210/clinem/dgab578

  5. 5. Armstrong MJ, Gaunt P, Aithal GP, et al. Liraglutide safety and efficacy in patients with non-alcoholic steatohepatitis (LEAN): a multicentre, double-blind, randomised, placebo-controlled phase 2 study. Lancet. 2016;387(10019):679-690. doi:10.1016/S0140-6736(15)00803-X

  6. 6. Belfort R, Harrison SA, Brown K, et al. A placebo-controlled trial of pioglitazone in subjects with nonalcoholic steatohepatitis. N Engl J Med. 2006;355(22):2297-2307. doi:10.1056/NEJMoa060326

  7. 7. Cusi K, Orsak B, Bril F, et al. Long-Term Pioglitazone Treatment for Patients With Nonalcoholic Steatohepatitis and Prediabetes or Type 2 Diabetes Mellitus: A Randomized Trial. Ann Intern Med. 2016;165(5):305-315. doi:10.7326/M15-1774

  8. 8. Newsome PN, Buchholtz K, Cusi K, et al. A Placebo-Controlled Trial of Subcutaneous Semaglutide in Nonalcoholic Steatohepatitis. N Engl J Med. 2021;384(12):1113-1124. doi:10.1056/NEJMoa2028395

Otras complicaciones de la diabetes mellitus

Ciertos trastornos musculoesqueléticos son más frecuentes en pacientes con diabetes, como infarto muscular, síndrome del túnel carpiano, contractura de Dupuytren, capsulitis adhesiva y esclerodactilia.

Los pacientes con diabetes también pueden desarrollar:

Otras complicaciones de la diabetes mellitus
Necrobiosis lipoídica

La necrobiosis lipoídica es característica, pero no diagnóstica de diabetes. Las lesiones aparecen con mayor frecuencia en las piernas y comienzan como pápulas eritematosas que se convierten en lesiones atróficas, cerosas y amarillas o marrones.

La necrobiosis lipoídica es característica, pero no diagnóstica de diabetes. Las lesiones aparecen con mayor frecuencia

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Foto cortesía de Thomas Habif, MD.

Acantosis nigricans

La acantosis nigricans es un engrosamiento de la piel con pigmentación que se desarrollan más típicamente en las axilas y la altura de la nuca (parte superior); en las personas de piel oscura, la piel puede tener un aspecto coriáceo (parte inferior). Suele ser una manifestación cutánea de alteración de la tolerancia a la glucosa, aunque también puede reflejar un cáncer interno, en especial si es de aparición rápida y la distribución es amplia.

La acantosis nigricans es un engrosamiento de la piel con pigmentación que se desarrollan más típicamente en las axilas

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Fotos cortesía de Thomas Habif, MD.

Granuloma anular

Esta imagen muestra prominencias eritematosas dispuestas en un patrón anular o circular en el torso de un paciente con diabetes.

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SCIENCE PHOTO LIBRARY

Conceptos clave

  • Las complicaciones microvasculares de la diabetes incluyen enfermedad renal (nefropatía), retinopatía y neuropatía. La neuropatía puede conducir a úlceras en el pie.

  • Las complicaciones macrovasculares de la diabetes implican aterosclerosis de las arterias coronarias, cerebrales y periféricas.

  • Otras complicaciones importantes incluyen insuficiencia cardíaca y enfermedad hepática asociada con disfunción metabólica (principalmente en diabetes tipo 2).

  • El cribado basado en directrices y el tratamiento de complicaciones son una parte crítica de la atención de la diabetes.

Más información

Los siguientes recursos en inglés pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el MANUAL no es responsable del contenido de estos recursos.

  1. American Diabetes Association: Standards of Medical Care in Diabetes Diabetes Care. 48 (Supplement 1): S1-S336, 2025.

  2. Endocrine Society: Clinical Practice Guidelines

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