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Introducción a la anemia

Por

Evan M. Braunstein

, MD, PhD, Johns Hopkins School of Medicine

Última revisión completa feb 2019
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Datos clave
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La anemia es una enfermedad en la que el número de glóbulos rojos (eritrocitos) es bajo.

Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, una proteína que les permite transportar oxígeno desde los pulmones hacia todas las partes del organismo. Si el número de glóbulos rojos se reduce, la sangre no puede transportar un suministro adecuado de oxígeno. Una cantidad de oxígeno menor a la requerida en los tejidos causa los síntomas de la anemia.

Causas

Las causas de anemia son numerosas, pero la mayoría se puede agrupar en tres mecanismos fundamentales que la producen:

  • Pérdida de sangre (hemorragia abundante)

  • Producción insuficiente de glóbulos rojos

  • Destrucción excesiva de glóbulos rojos

Tabla
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Causas de anemia frecuentes

Mecanismo

Ejemplos

Hemorragia crónica abundante

Cáncer del tubo digestivo

Úlceras gástricas o de intestino delgado

Hemorragia súbita abundante

Lesiones

Ruptura de un vaso sanguíneo

Cirugía

Reducción de la producción de glóbulos rojos

Cáncer metastásico

Mielodisplasia (irregularidades en el tejido de la médula ósea)

Aumento de la destrucción de glóbulos rojos

Reacciones autoinmunitarias a los glóbulos rojos (eritrocitos)

Deficiencia de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa (G6PD)

Eliptocitosis hereditaria

Esferocitosis hereditaria

Estomatocitosis hereditaria

Xerocitosis hereditaria

Lesión mecánica de los glóbulos rojos

Hemoglobinuria paroxística nocturna

Tabla
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Más sobre algunas causas de anemia

Causa

Mecanismo

Tratamiento

Comentarios

Un bazo agrandado atrapa y destruye los glóbulos rojos (eritrocitos) anormales.

Se trata el trastorno que causa el agrandamiento del bazo.

A veces el bazo debe extirparse quirúrgicamente.

Un bazo extremadamente grande causa dolor abdominal y sensación de "estar lleno" después de comer una pequeña cantidad de alimento.

Frecuentemente el agrandamiento del bazo retiene plaquetas y glóbulos blancos (leucocitos), y, por tanto, se reduce su número en el torrente sanguíneo.

Lesión mecánica de los glóbulos rojos

Algunos defectos en los vasos sanguíneos (como un aneurisma), una válvula cardíaca artificial o dañada pueden destruir los glóbulos rojos normales.

Se identifica y corrige la causa del daño.

El bazo también filtra y expulsa de la sangre los glóbulos rojos dañados.

El sistema inmunitario destruye los glóbulos rojos (eritrocitos).

La hemoglobina de estas células dañadas se concentra en la orina durante la noche, por lo que la orina matinal es de color rojizo.

El eculizumab, un fármaco que bloquea el sistema del complemento, ayuda a aliviar los síntomas.

Las personas con coágulos de sangre podrían requerir la administración de un anticoagulante.

Pueden tener retortijones intensos y coágulos en las venas del abdomen y de las piernas.

Frecuentemente los síntomas se producen en episodios (paroxísticamente).

Esferocitosis hereditaria

Los glóbulos rojos se deforman y se vuelven rígidos; son atrapados y destruidos en el bazo.

Habitualmente no se necesita tratamiento, pero si la anemia es grave, puede requerirse la extirpación quirúrgica del bazo.

Este trastorno hereditario puede cursar con malformaciones óseas, como cráneo en forma de torre.

Este trastorno puede provocar cálculos biliares en algunas ocasiones.

Eliptocitosis hereditaria

Los glóbulos rojos tienen aspecto ovalado o elíptico, en vez de tener la forma normal de un disco.

Una anemia grave puede requerir la extirpación del bazo.

La anemia suele ser leve y no requiere tratamiento.

Anomalías en las enzimas de los glóbulos rojos

Deficiencia de glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa: la enzima glucosa-6-fosfato-deshidrogenasa (G6PD) no está presente en la membrana de los glóbulos rojos.

La deficiencia de piruvato-quinasa (piruvato-cinasa), que suele estar presente al nacer (congénito), también hace que los glóbulos rojos sean más frágiles.

En la deficiencia de G6PD, se puede prevenir la anemia evitando lo que la desencadenan, como los fármacos.

En la deficiencia de piruvato-quinasa, algunas personas se pueden beneficiar de la extirpación del bazo.

La deficiencia de G6PD es un trastorno hereditario que casi siempre afecta a los varones.

Alrededor del 10% de los varones de ascendencia africana y un menor porcentaje de personas de origen mediterráneo tienen deficiencia de G6PD.

La deficiencia de piruvato-quinasa es poco frecuente.

Otras anomalías en la membrana de los glóbulos rojos

estomatocitosis (en la que la membrana celular presenta una "hendidura" anormal), que puede ser heredada o puede desarrollarse durante la vida (adquirida), o en casos muy poco frecuentes de concentraciones bajas de fosfato en la sangre.

Para la estomatocitosis adquirida, evite los desencadenantes (como el alcohol)

Para la estomatocitosis, en algunos casos extirpación del bazo

Las personas con bajas concentraciones de fósforo en sangre requieren complementos de fosfato

La anemia suele ser leve y no requiere tratamiento.

Anemia debida a hemorragia abundante

Una pérdida excesiva de sangre puede causar anemia. La pérdida de sangre puede ser repentina, tal como ocurre como consecuencia de una lesión o durante una cirugía. Frecuentemente, la pérdida de sangre es gradual y repetitiva (hemorragia crónica) y, de forma característica, debida a trastornos en el tracto digestivo o el urinario, o debida a menstruaciones abundantes. La hemorragia crónica suele conducir a niveles bajos de hierro, que llevan a un empeoramiento de la anemia.

Anemia debida a una producción insuficiente de glóbulos rojos

La anemia también puede resultar de una producción insuficiente de glóbulos rojos por parte del organismo (véase también Formación de las células sanguíneas). Para la producción de glóbulos rojos, se requieren muchos nutrientes. Los más importantes son el hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico, pero el organismo también necesita pequeñas cantidades de cobre, así como un adecuado balance hormonal, sobre todo eritropoyetina (hormona que estimula la producción de glóbulos rojos). La ausencia de estos nutrientes y hormonas hace que la producción de glóbulos rojos (eritrocitos) sea lenta e inadecuada, o que estén deformados y sean incapaces de transportar correctamente el oxígeno.

Las enfermedades crónicas también afectan a la producción de glóbulos rojos. En algunas circunstancias, la médula ósea es invadida y reemplazada (por ejemplo, en caso de leucemia, linfoma o cáncer metastásico), lo que da como resultado una disminución en la producción de glóbulos rojos.

Anemia debida a una destrucción excesiva de glóbulos rojos

También puede producirse anemia como consecuencia de una destrucción desproporcionada de glóbulos rojos. Estos viven normalmente cerca de 120 días. Existen fagocitos en la médula ósea, el bazo y el hígado, que detectan y destruyen los glóbulos rojos que se acercan al final de su ciclo de vida. Si se destruyen prematuramente (hemólisis), la médula ósea intenta compensar esta pérdida produciendo nuevas células con gran rapidez. Cuando el ritmo de destrucción de los glóbulos rojos es mayor que el ritmo de producción, el resultado es una anemia hemolítica. Esta no ocurre con tanta frecuencia como las anemias causadas por pérdida abundante de sangre y por producción insuficiente de glóbulos rojos. La anemia hemolítica puede ser el resultado de trastornos de los propios glóbulos rojos, pero más a menudo la provocan otros trastornos que los destruyen.

Síntomas

Los síntomas varían en función de la gravedad de la anemia y de la velocidad con que se desarrolle. Algunas personas con anemia leve, en particular cuando se desarrolla lentamente, no muestran ningún síntoma; otras experimentan síntomas solo mientras efectúan algún ejercicio físico. Una anemia más grave puede causar síntomas aun cuando la persona esté en reposo. Los síntomas son más graves cuando una anemia leve o grave tiene un curso rápido, como, por ejemplo, en el caso de una hemorragia asociada a la ruptura de un vaso sanguíneo.

Una anemia leve provoca a menudo fatiga, debilidad y palidez. Por el contrario, una anemia más grave puede provocar desvanecimiento, vértigo, sed, sudoración, pulso débil y rápido y respiración acelerada. La anemia grave puede provocar calambres dolorosos en la parte inferior de las piernas, en especial durante el ejercicio, con ahogo y dolor torácico, sobre todo cuando está afectada la circulación sanguínea en las piernas, o ciertos tipos de enfermedad pulmonar o cardíaca.

Algunos síntomas también pueden proporcionar claves sobre la causa de la anemia. Por ejemplo, las heces negras alquitranosas, la sangre en la orina o en las heces o la expectoración de sangre sugieren que la causa de la anemia es una hemorragia. La orina oscura o la ictericia (una coloración amarillenta en la piel o la parte blanca de los ojos) sugieren que la destrucción de los glóbulos rojos puede ser la causa de la anemia. Una sensación de ardor o de pequeños pinchazos en las manos o en los pies puede indicar una deficiencia de vitamina B12.

Anemia en ancianos

Muchos de los trastornos que provocan anemia, como el cáncer (incluyendo los cánceres sanguíneos como la mielodisplasia y el mieloma múltiple), tienden a ser más frecuentes en personas mayores. Por lo tanto, muchas de ellas desarrollan anemia. La anemia por enfermedad crónica y la anemia por deficiencia de hierro debida a un sangrado anormal son las causas más frecuentes de anemia entre las personas mayores. La anemia no es una consecuencia normal del envejecimiento, y siempre que se detecte anemia debe buscarse su causa.

Los síntomas de la anemia son básicamente los mismos en todas las edades. Asimismo, incluso cuando la anemia es de carácter leve, tienen más predisposición que los jóvenes a presentar confusión, depresión, agitación o apatía. También pueden presentar inestabilidad o dificultad en la deambulación. Estos problemas pueden interferir con la capacidad de vivir de manera independiente. Sin embargo, algunas personas con anemia leve no tienen ningún síntoma, sobre todo cuando se desarrolla gradualmente, como suele ocurrir.

La anemia causada por la deficiencia de vitamina B12 se puede confundir con la demencia debido a que puede afectar la función mental.

Tener anemia puede acortar la esperanza de vida de las personas mayores. Por ello, la identificación de su causa y su tratamiento son particularmente importantes.

Diagnóstico

  • Análisis de sangre

A veces, la anemia se detecta antes de la aparición de los síntomas, en un análisis de sangre.

Los niveles bajos de hemoglobina o de hematócrito (porcentaje de glóbulos rojos presentes en el volumen total de la sangre) encontrados en una muestra sanguínea, confirman la existencia de anemia. Otras pruebas, como el estudio microscópico de una muestra de sangre y, con menor frecuencia, el examen de una muestra de médula ósea, ayudan a determinar la causa de la anemia.

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