Encefalitis

Revisión completa: jul 2026 PorRobyn S. Klein, MD, PhD, University of Western Ontario | Revisión de colegas realizada porMichael C. Levin, MD, College of Medicine, University of Saskatchewan
Última actualización: jul 2026
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Vista para pacientes

La encefalitis es la inflamación del parénquima cerebral, que se produce como consecuencia de una invasión viral directa o como una complicación inmunitaria posinfecciosa causada por una reacción de hipersensibilidad a un virus u otra proteína extraña. Los síntomas incluyen fiebre, cefalea y alteración del estado mental, que suelen acompañarse por convulsiones o déficits neurológicos focales. El diagnóstico requiere análisis del líquido cefalorraquídeo y neuroimágenes. El tratamiento consiste en fármacos antivirales cuando esté indicado (p. ej., en la encefalitis por el virus del herpes simple) y manejo sintomático.

Etiología de la encefalitis

Infección viral primaria

Los virus que producen encefalitis primaria invaden directamente el encéfalo. Estas infecciones pueden ser

Las encefalitis por arbovirus transmitidas por mosquitos infectan a las personas durante el verano y el comienzo del otoño, cuando el tiempo es cálido (véase tabla ). La mayoría de los casos ocurre durante las epidemias.

Tabla
Tabla

En los Estados Unidos, la encefalitis esporádica más frecuente está ocasionada por el virus herpes simple (HSV). Cientos a varios miles de casos ocurren anualmente. La mayoría se deben a HSV-1, pero HSV-2 puede ser más frecuente entre los pacientes inmunocomprometidos. La encefalitis por HSV ocurre en cualquier momento del año, tiende a afectar a pacientes < 20 años o > 40 años y a menudo es fatal cuando no se trata.

La rabia sigue siendo una causa importante de encefalitis en los países en desarrollo y todavía causa algunos casos de encefalitis en los Estados Unidos.

La encefalitis también puede ocurrir como una reactivación tardía de una infección viral latente o subclínica. Los tipos más conocidos son

  • Encefalopatía y demencia asociadas con VIH

  • Panencefalitis esclerosante subaguda (que se presenta años después de una infección por sarampión y se cree que representa una reactivación de la infección original): Si bien la panencefalitis esclerosante subaguda ha sido poco frecuente en los países occidentales, se ha observado un resurgimiento en algunos países, lo cual se considera una consecuencia directa y tardía de la disminución de la cobertura de vacunación contra el sarampión y de los consiguientes brotes de sarampión durante los últimos años (1).

  • Leucoencefalopatía multifocal progresiva (causada por la reactivación del virus de John Cunningham [JC]; en particular en pacientes con infección avanzada por el virus de la inmunodeficiencia humana o en pacientes inmunodeprimidos)

  • Herpes simple tipo 1 y encefalitis por herpes zóster

Reacción inmunológica

La encefalitis puede ocurrir como una complicación inmunitaria secundaria de ciertas infecciones virales o vacunaciones. La desmielinización inflamatoria del cerebro y la médula espinal puede ocurrir 1 a 3 semanas más tarde (como una encefalomielitis diseminada aguda); el sistema inmunitario ataca a uno o más antígenos del sistema nervioso central que se asemejan a proteínas del agente infeccioso. Las causas más frecuentes de esta complicación solían ser el sarampión, la rubéola, la varicela y la parotiditis epidémica (todas ahora poco frecuentes porque la vacunación infantil es amplia), la vacuna contra la viruela y las vacunas a virus vivos (p. ej., las viejas vacunas antirrábicas preparadas a partir de cerebro de oveja o de cabra). En los Estados Unidos, la mayoría de los casos se deben en la actualidad a los virus de la gripe A o B, a los enterovirus, al virus de Epstein-Barr (2), a los virus del herpes (3), a los virus de la hepatitis A o de la hepatitis B, o al VIH.

La encefalitis mediada inmunológicamente también ocurre en pacientes con cáncer y otros trastornos autoinmunitarios.

En raras ocasiones, se ha observado una encefalitis aparente en pacientes con COVID-19, causada por el nuevo coronavirus pandémico del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2); el mecanismo no está claro, pero es posible que haya un componente inmunitario (3).

Las encefalopatías causadas por autoanticuerpos contra proteínas de la membrana neuronal (p. ej., receptores de N-metil-d-aspartato [NMDAR]) pueden simular una encefalitis viral (4), con una incidencia que es aproximadamente la mitad de la observada en la encefalitis viral (5). La encefalitis por anticuerpos contra el receptor de N-metil-D-aspartato (NMDAR) se describió por primera vez en mujeres jóvenes con teratomas ováricos, pero puede presentarse en ambos sexos y a cualquier edad. La encefalitis por anticuerpos anti-NMDAR también se produce como complicación posinfecciosa de la encefalitis por el virus del herpes simple (VHS), lo que provoca un deterioro clínico a las pocas semanas de la infección por el VHS.

Referencias de la etiología

  1. 1. Mubbashir Z, Tharwani ZH, Kambar T, et al. Subacute Sclerosing Panencephalitis: Impact on Public Health, Current Insights, and Future Perspectives. Brain Behav. 2025;15(2):e70292. doi:10.1002/brb3.70292

  2. 2. Schwenkenbecher P, Skripuletz T, Lange P, et al; German Network for Research on Autoimmune Encephalitis. Intrathecal antibody production against Epstein-Barr, herpes simplex, and other neurotropic viruses in autoimmune encephalitis. Neurol Neuroimmunol Neuroinflamm. 8(6):e1062, 2021. doi: 10.1212/NXI.0000000000001062

  3. 3. Meinhardt J, Streit S, Dittmayer C, et al. The neurobiology of SARS-CoV-2 infection. Nat Rev Neurosci. 25(1):30-42, 2024. doi: 10.1038/s41583-023-00769-8

  4. 4. Guasp M, Dalmau J. Autoimmune Encephalitis. Med Clin North Am. 2025;109(2):443-461. doi:10.1016/j.mcna.2024.09.001

  5. 5. Granerod J, Ambrose HE, Davies NW, et al. Causes of encephalitis and differences in their clinical presentations in England: a multicentre, population-based prospective study. Lancet Infect Dis. 2010;10(12):835-844. doi:10.1016/S1473-3099(10)70222-X

Fisiopatología de la encefalitis

En la encefalitis aguda, la inflamación y el edema ocurren en las áreas infectadas a lo largo de los hemisferios cerebrales, el tronco encefálico, el cerebelo y, en ocasiones, la médula espinal. En las infecciones graves pueden observarse hemorragias petequiales localizadas en el cerebro, la piel o las mucosas. La invasión viral directa del encéfalo suele dañar las neuronas y a veces produce cuerpos de inclusión visibles al microscopio y desencadena una inflamación que puede persistir después de la eliminación del virus (1). La infección grave, sobre todo la encefalitis por HSV (herpes simplex virus) no tratada, puede producir necrosis hemorrágica encefálica.

La encefalomielitis diseminada aguda se caracteriza por áres multifocales de desmielinización perivenosa y la ausencia de virus en el encéfalo.

Referencia de la fisiopatología

  1. 1. Godinho-Silva C, Cardoso F, Veiga-Fernandes H. Neuro-immune cell units: A new paradigm in physiology. Annu Rev Immunol. 237:19-46, 2019. doi: 10.1146/annurev-immunol-042718-041812

Signos y síntomas de la encefalitis

Los síntomas de encefalitis incluyen fiebre, cefalea y alteraciones del estado mental, a menudo acompañados por convulsiones y déficits neurológicos focales. Un pródromo digestivos o respiratorio puede preceder a estos síntomas. Típicamente, los signos meníngeos son leves y menos sobresalientes que otras manifestaciones.

El estado de mal, sobre todo el estado de mal epiléptico convulsivo o el coma, sugieren inflamación encefálica grave y mal pronóstico.

Las crisis olfatorias, que se manifiestan como un aura de olores desagradables (huevo podrido, carne quemada), indican afectación del lóbulo temporal y sugieren encefalitis por HSV.

Diagnóstico de las encefalitis

  • RM

  • Evaluación del líquido cefalorraquídeo (LCR)

La encefalitis se sospecha en los pacientes con alteraciones inexplicables del estado mental. Suelen realizarse una resonancia magnética (RM) y un análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) (que incluye la reacción en cadena de la polimerasa [PCR] para el virus del herpes simple [VHS] y otros virus), por lo general junto con otras pruebas (p. ej., pruebas serológicas) para identificar el virus causal o la presencia de autoanticuerpos. A pesar de los exámenes extensos, la causa en muchos casos de encefalitis permanece desconocida.

La encefalitis por citomegalovirus debe considerarse en pacientes con VIH/sida u otras enfermedades por inmunodeficiencia y puede diagnosticarse por PCR.

RM

La RM con contraste es sensible para el diagnóstico de la encefalitis temprana por HSV, y muestra edema en las áreas órbitofrontal y temporal, que el HSV infecta de manera típica. La RM muestra disminución en la encefalopatía multifocal progresiva y puede mostrar alteraciones en los ganglios basales y en el tálamo en la encefalitis del Nilo occidental y la encefalitis equina del este. La RM también puede descartar lesiones que imitan encefalitis virales (p. ej., absceso cerebral, trombosis del seno sagital).

La TC es mucho menos sensible que la RM para la encefalitis por HSV, pero puede ayudar porque se encuentra rápidamente disponible y puede descartar trastornos que tornan riesgosa la punción lumbar (p. ej., lesiones ocupantes, hidrocefalia, edema cerebral).

Evaluación del líquido cefalorraquídeo

Se lleva a cabo punción lumbar (1, 2). Cuando se presenta encefalitis, el líquido cefalorraquídeo se caracteriza por pleocitosis linfocitaria, glucosa normal, hiperproteinorraquia leve y ausencia de patógenos después de la tinción de Gram y el cultivo (similar al líquido cefalorraquídeo de la meningitis aséptica). La pleocitosis puede ser polimorfonuclear en las infecciones graves. Es posible que no se desarrollen alteraciones del líquido cefalorraquídeo hasta 8 a 24 h después del inicio de los síntomas. La necrosis hemorrágica puede introducir eritrocitos en el líquido cefalorraquídeo y elevar las proteínas. Las concentraciones de glucosa en líquido cefalorraquídeo pueden ser bajas cuando la causa es el virus varicela-zóster, parotiditis o el virus de la coriomeningitis linfocítica.

Las muestras de líquido cefalorraquídeo (LCR) deben enviarse para identificación viral mediante PCR (por las siglas en inglés de Reacción en cadena de la polimerasa) o, en casos sospechosos de infección por arbovirus, para la detección de anticuerpos antivirales en el LCR. La prueba de PCR del LCR es la prueba diagnóstica de elección para VHS-1, VHS-2, virus varicela-zóster, citomegalovirus, enterovirus y virus JC. La PCR para HSV en líquido cefalorraquídeo es particularmente sensible y específica. Sin embargo, es posible que los resultados no estén disponibles rápidamente y, a pesar de los adelantos de la tecnología, aún pueden aparecer resultados falsos negativos y falsos positivos debido a distintos trastornos, y no todas son fallas técnicas (p. ej., la sangre en un punción lumbar ligeramente traumática puede inhibir el paso de amplificación del líquido cefalorraquídeo). Pueden obtenerse resultados falsos negativos en una fase temprana de la encefalitis por HSV-1; si se sospecha un resultado falso negativo sobre la base de los hallazgos clínicos, las pruebas deben repetirse en 48 a 72 horas. Una prueba de PCR multiplex, que puede detectar múltiples virus y otros agentes infecciosos de forma simultánea, proporciona información diagnóstica en pocas horas. Puede ser necesario confirmar los resultados de la PCR multiplex mediante PCR convencional.

Los cultivos virales del líquido cefalorraquídeo dan enterovirus, pero no la mayoría de los otros virus. Los cultivos virales del LCR han sido reemplazados por la PCR y rara vez se utilizan en el diagnóstico.

Los títulos de IgM para virus en líquido cefalorraquídeo a menudo son útiles para diagnosticar infección aguda, especialmente la encefalitis del Nilo occidental, para la cual son más confiables que la PCR. Los títulos de IgG e IgM en el LCR pueden ser más sensibles que la PCR para la encefalitis secundaria a la infección por el virus varicela-zóster reactivado. Deben extraerse muestras de sangre para realizar pruebas serológicas emparejadas en la fase aguda y en la de convalecencia con un intervalo de varias semanas; estas pruebas pueden detectar un aumento de los títulos de anticuerpos específicos frente a ciertas infecciones virales.

Biopsia cerebral

La biopsia encefálica podría estar indicada en los pacientes que

  • Están empeorando

  • Están respondiendo mal al tratamiento con aciclovir u otro antimicrobiano

  • Tiene una lesión que aún no ha sido diagnosticada

Sin embargo, la biopsia cerebral tiene un bajo rendimiento, a menos que se dirija a una anormalidad observada en la RM o TC.

Referencias del diagnóstico

  1. 1. Venkatesan AR, Tunkel KC, Bloch AS, et al. Case definitions, diagnostic algorithms, and priorities in encephalitis: Consensus statement of the International Encephalitis Consortium. Clin Infect Dis. 57(8):1114–1128, 2013. doi.org/10.1093/cid/cit458

  2. 2. Funk S, Knapp JK, Lebo E, et al. Combining serological and contact data to derive target immunity levels for achieving and maintaining measles elimination. BMC Med. 17(1):180, 2109. doi: 10.1186/s12916-019-1413-7

Tratamiento de la encefalitis

  • Tratamiento de sostén

  • Aciclovir para la encefalitis por HSV o el virus varicela-zóster

El tratamiento sintomático de la encefalitis incluye tratar la fiebre, la deshidratación, los trastornos electrolíticos y las convulsiones. Debe mantenerse la euvolemia.

Debido a que la identificación rápida del HSV o el virus varicela-zóster por PCR es difícil, el tratamiento no se debe suspender hasta que se confirme mediante la prueba. Hasta que se excluyan la encefalitis por VHS (Virus herpes simple) y la encefalitis por el virus varicela-zóster, debe iniciarse de inmediato el aciclovir intravenoso y continuarse en general durante 14 días o hasta que se excluya la infección por estos virus. El aciclovir es relativamente atóxico, pero puede provocar alteraciones de la función hepática, supresión de la médula ósea e insuficiencia renal transitoria. La administración de aciclovir IV lentamente después de 1 h con una hidratación adecuada ayuda a prevenir la nefrotoxicidad. Si se sospecha citomegalovirus (p. ej., en pacientes inmunocomprometidos), la PCR generalmente se realiza antes de comenzar el tratamiento. La encefalitis por citomegalovirus se puede tratar con ganciclovir, otros medicamentos antivirales o ambos.

Debido a que a menudo es difícil excluir una infección bacteriana del sistema nervioso central en la evaluación inicial de pacientes gravemente enfermos, se suelen administrar antibióticos empíricos hasta que se descarte la meningitis bacteriana.

Si los médicos sospechan que la encefalitis es causada por una reacción inmunitaria (p. ej., encefalomielitis diseminada aguda [encefalomielitis posinfecciosa]), el tratamiento debe iniciarse de inmediato; puede incluir glucocorticoides (prednisona o metilprednisolona) y recambio plasmático o inmunoglobulina IV.

Tras administrar tratamiento de sostén u otras intervenciones para la encefalitis infecciosa, algunos pacientes presentan una disfunción cognitiva posinfecciosa persistente que requiere una evaluación neurológica continua para excluir otras causas (1, 2). Si bien no existen tratamientos específicos para la disfunción cognitiva persistente, las terapias para promover la recuperación sináptica o la neurogénesis en el adulto que se emplean para tratar la depresión y la ansiedad pueden proporcionar cierto beneficio (p. ej., ketamina, fluoxetina) (1, 2).

Referencias del tratamiento

  1. 1. Corriger A, Pickering G. Ketamine and depression: a narrative review. Drug Des Devel Ther. 2019;13:3051-3067. Published 2019 Aug 27. doi:10.2147/DDDT.S221437

  2. 2. Ampuero E, Luarte A, Flores FS, et al. The multifaceted effects of fluoxetine treatment on cognitive functions. Front Pharmacol. 2024;15:1412420. Published 2024 Jul 16. doi:10.3389/fphar.2024.1412420

Pronóstico de la encefalitis

La recuperación de la encefalitis viral puede tardar meses o años. La tasa de mortalidad varía según la causa, y el mismo virus puede tener distinta virulencia durante diferentes años epidémicos. Los déficits neurológicos permanentes son frecuentes entre los pacientes que sobreviven a una infección grave. Los pacientes también pueden desarrollar disfunción cognitiva posviral (1).

Referencia del pronóstico

  1. 1. Kvam KA, Stahl JP, Chow FC, et al. Outcome and sequelae of infectious encephalitis. J Clin Neurol. 20(1):23-36, 2024. doi: 10.3988/jcn.2023.0240

Conceptos clave

  • Los virus que causan infecciones epidémicas o esporádicas pueden invadir e infectar el parénquima cerebral (lo que causa encefalitis) o activar la desmielinización inflamatoria posinfecciosa (encefalomielitis diseminada aguda).

  • La encefalitis produce fiebre, cefalea y alteraciones del estado mental, a menudo acompañados por convulsiones y déficits neurológicos focales.

  • Realizar una RM con contraste y análisis de líquido cefalorraquídeo.

  • Hasta que se excluyan la encefalitis por HSV y la encefalitis por virus varicela-zóster, tratar de inmediato con aciclovir y continuar normalmente durante 14 días o hasta que se descarte la infección por estos virus.

  • Se debe tratar la encefalitis secundaria a una reacción inmunológica con corticosteroides y plasmaféresis o inmunoglobulina IV.

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